Crítica: Chevrolet Classic LT

La visita a la planta de GM Argentina en Rosario también incluyó una prueba de manejo de 600 kilómetros con el restyling del veterano sedán.

Este modelo del segmento chico, derivado del Opel Corsa comercializado en Europa a comienzos de los años ’90, comenzó a ofrecerse en el Mercosur en 1994 y se fabrica en la planta de GM Argentina en Rosario desde 1997.

Con 16 años a cuestas, el Corsa Classic recibió el mes pasado el restyling más importante de su trayectoria. Además, ahora dejó de llamarse Corsa y se denomina Classic, a secas. Lo manejamos durante 600 kilómetros.

Por fuera

Que el restyling sea el más importante de su historia no significa que haya sido profundo. Los cambios estéticos se limitaron a la trompa (nuevos paragolpes, faros y parrilla) y a la cola (nueva tapa de baúl y ópticas). Se trata de un rediseño que tomó muchos elementos del Chevrolet Sail, que se vendió hasta el año pasado en China.

La unidad probada correspondía a la versión LT, la más equipada, que se destaca en su exterior por ofrecer las llantas de aleación de 14 pulgadas. Además de los cambios mencionados, con el restyling se perdieron los característicos faros antiniebla delanteros. Una pena.

El restyling logra actualizar la imagen del veterano sedán, pero no oculta que se trata de un diseño con muchos años a cuestas.

En los próximos meses, el plan de GM es aplicarle el mismo restyling a las versiones Wagon (familiar) y Hatchback (tres puertas), que también se producen en Rosario, pero que por ahora conservan la vieja imagen.

Por dentro

Entrar al habitáculo de un Chevrolet Classic cero kilómetro es como sentarse en un auto de colección durante el Concurso de Elegancia de Pebble Beach. No lo digo por el confort. Ni por la calidad de los materiales. Sino por la sensación de entrar a un auto antiguo, restaurado a nuevo.

Y más que una sensación es una realidad. Nada del interior -salvo los tapizados- fue modificado para esta versión del Classic. Los cambios sólo se hicieron en el exterior. El olor a nuevo y la pulcritud de su cabina generan un contradictorio efecto frente a la antigüedad de todos sus comandos. Desde el finito volante de tres radios hasta las salidas de aire, pasando por las perillas del aire acondicionado y el tablero.

En ese ambiente, el equipo de audio con reproductor para MP3 y entrada para USB llama más la atención por su anacronismo (a su favor, en este caso) que por su modernidad.

La versión LT es la única que ofrece levantavidrios eléctricos en las cuatro puertas y cierre centralizado (sin comando a distancia).

La posición de manejo es aceptable. Hay pocos, pero buenos lugares para guardar objetos. Y las plazas traseras tienen espacio correcto para dos adultos.

El baúl de 390 litros de capacidad se queda corto ante otros sedanes económicos más modernos, como el Renault Logan, que ofrece 510 litros. La tapa del baúl del Classic no tiene botón de apertura y se puede abrir sólo con la llave, lo cual es bastante incómodo. El mismo problema tiene el Agile, aunque en su caso se trata de un defecto más grave, por tratarse de un modelo más caro y supuestamente moderno.

Seguridad

El equipamiento de seguridad es pobre. No hay posibilidad de equipar airbags ni frenos ABS. Ni siquiera como opción. Tan sólo tiene barras de protección laterales y tercera luz de stop.

Sin embargo, a fines de los ’90 desde Rosario se exportaron a Europa cientos de Cosa Classic con doble airbag frontal y frenos ABS. La plataforma está en condiciones de instalarlos y recién volverían si se cumplen con los planes de mantenerlo en producción más allá del 1° de enero del 2014, cuando estos dispositivos serán obligatorios para todos los autos 0KM.

Motor y transmisión

Hace un año, el entonces Corsa Classic renovó su motorización al incorporar un nuevo motor naftero 1.4 de cuatro cilindros, con ocho válvulas y 94 caballos de potencia. Se trata del mismo motor que ofrece el Agile. La caja es de cinco velocidades, bien escalonadas aunque con un recorrido de palanca demasiado largo.

Comportamiento

No hay dudas de que el motor 1.4 le sienta mejor al Classic que al Agile. Los más de 100 kilos de peso a favor del Classic se notan mucho en el manejo en ciudad y al hacer adelantamientos en ruta. Se siente que la mecánica trabaja más desahogada y eso también repercute en los consumos.

Incluso a muy buen ritmo en autopista, es difícil que el Classic supere los 8 litros de consumo cada 100 kilómetros. El tanque tiene 54 litros de capacidad. La autonomía para viajes largos está asegurada.

El andar en ciudad es muy confortable. Las suspensiones son blandas y el despeje es generoso. Es un auto pensado para tolerar la desidia asfáltica de nuestros intendentes.

En ruta, el comportamiento es correcto, aunque la carrocería se inclina bastante en maniobras bruscas y los frenos están bastante limitados, sobre todo cuando se viaja con mucha carga.

Conclusión

Con precios que arrancan en 42.710 pesos y llegan hasta los 49.500 pesos de la versión LT probada, el Classic basa su estrategia en el precio y en su confiabilidad, casi legendaria.

Es un auto pensado para quienes no se preocupan por el diseño ni las modas (ojo: tampoco por el equipamiento de seguridad). Y es una buena opción para quienes buscan un robusto vehículo de trabajo: desde taxistas y remiseros hasta viajantes vendedores.

El Chevrolet Classic es el auto más vendido de la Argentina y el sedán chico más exitoso de todo el Mercosur. La explicación es lógica: es barato y previsible. Nada más. Y sus cifras de ventas confirman que, para mucha gente, con eso basta y sobra. El auto perfecto para el Homo Corolla con bajo presupuesto.

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