Alfredo de la María: “La F-1 dejó de interesar como inspiración para el arte”

ALFREDO-DE-LA-MARIA-1La Fundación Lory Barra organizó durante el pasado fin de semana largo una exposición de catorce artistas especializados en autos. Fue en el marco del evento Puertas del Bajo, realizado en San Isidro (ver primera nota).

Entre artistas consagrados, como Jorge Ferreyra Basso y Jorge García, y jóvenes promesas como Luciano Cianni y Rocío Chiachiarelli, se destacó la presencia de Alfredo de la María. Nacido en Uruguay y radicado en Buenos Aires desde hace años, De la María es uno de los pintores de autos más famosos del mundo. Suele exponer pocas veces en Buenos Aires –la única excepción es Autoclásica– y rara vez concede notas a la prensa.

Autoblog aprovechó esta oportunidad única para entrevistarlo. A continuación, una charla sobre autos y arte.

-¿Recuerda la primera vez que dibujó un auto?
-No, pero sí me acuerdo de la primera vez que hice una maqueta. Era un Talbot Lago America de 1961. En aquella época yo tendría unos once años. En aquél momento me fasciné con ese auto y creo que todavía sigo fascinado.

-¿En aquella época ya pintaba?
-Sí, pero no pintaba autos. Yo arranqué haciendo retratos de novias, amigos y familiares. También pintaba marinas. Y los primeros aparatos mecánicos que pinté fueron aviones. Jamás se me había ocurrido que pintar autos se iba a convertir en mi oficio. Pero un buen día, una novia me trajo de un viaje a Estados Unidos unos libros ingleses con fotos de autos de carreras. Y ahí me pregunté: ¿por qué no hacer cuadros con estas imágenes? Fue así que comencé a pintar el primer auto en óleo, un Mercedes-Benz SSK rojo. Cuando todavía no lo había terminado, lo llevé a la Revista Automundo, para ver si les interesaba publicarlo. En aquella época, esa revista hacía sus tapas con ilustraciones y prototipos del estudio Pininfarina. A mí la revista me encantaba, pero esas tapas me parecían muy aburridas. Y se me ocurrió proponerles que publicaran pinturas al óleo de autos. La cuestión es que les gustó la idea y lo publicaron. Así quedé casi casado con la Editorial Codex, que por aquellos años tenían varias revistas sobre autos, aviones, Segunda Guerra Mundial, etcétera. Aquello me atrapó tanto que me olvidé del resto de la pintura.

-Los retratos de amigos dejaron lugar a los autos. Pero los autos en estos años tuvieron que competir con otro tema muy habitual en sus obras: los partidos de polo. ¿Cómo surgió esa otra pasión?
-Surgieron por encargo. Muchos coleccionistas de autos juegan al polo y es como que son dos mundos muy conectados, además de que me gustan tanto los autos como los caballos. Para que tengas una idea, el mayor comprador de mis cuadros de polo fue un inglés llamado Collins, dueño del concesionario Ferrari de Londres. Tiene más de 80 cuadros míos sobre polo.

-Al mismo tiempo, mientras pintaba por encargo para coleccionistas, siguió muy ligado a las revistas especializadas, ¿qué diferencias tiene un rubro y el otro?
-Son dos cosas bien distintas, pero el trabajo para las editoriales me mantuvo el brazo activo, obligado a cumplir con los tiempos de cierre. Con la Editorial Códex mantuvo relación hasta el día que cerró, pero fue una época muy intensa, porque era la editorial con mayor alcance en habla hispana. Eran los número uno en España y México, en la Argentina no les iba nada mal. En Buenos Aires, tenían un edificio en Maipú 88, donde solamente ocho pisos estaban destinados las computadoras que trabajan en la edición de las revistas. ¡Ocho pisos! Pero un buen día quebró.

-Muchos recuerdan también sus obras publicadas en la revista norteamericana Road & Track. ¿Cómo fue esa relación que duró tantos años?
-Fue una etapa muy linda, que me obligó también a cambiar de técnica. Yo venía de pintar mucho al óleo y los cuadros para Road & Track eran todas acuarelas. Pero hace cinco años dejé de publicar en la revista. Fue cuando se comercializó mucho y dejaron de dedicarle un espacio a la automobilia. Antes siempre había un espacio importante dedicado a los autos clásicos, pero ahora ya no. También dejé de recibir la revista. Durante muchos años me la enviaban a Buenos Aires, pero ahora ya no.

-¿Desde la redacción de Road & Track le decían qué tema dibujar o lo elegía usted?
-Yo tenía la gimnasia de enviarles un cuadro todos los meses y ellos siempre lo publicaban. Una sola vez me hicieron un encargo, que fue para celebrar los 50 años de la victoria de Carroll Shelby en las 24 Horas de Le Mans. El resto de las veces, el tema lo elegía yo. No eran cuadros para ilustrar notas. Se publicaban como una viñeta, una sección especial de la revista. Me encantaba y era una buena excusa para pintar con acuarela. Los cuadros con acuarela cotizan mucho menos en el mercado, pero es una técnica que yo disfruto más que el óleo. Pero bueno, también tengo que reconocer que el mejor negocio es pintar al óleo.

-¿Con qué frecuencia se da el caso de un coleccionista de autos que, además del auto en el garage, quiere tener una pintura suya sobre ese mismo auto colgando en la pared?
-Sí, se da con mucha frecuencia. Digamos que la mitad de los cuadros que pinto cada año son por encargo. Y de esos cuadros por encargo la gran mayoría son con esa tónica: el coleccionista que quiere tener el auto y el cuadro juntos. También, a veces, se dan situaciones muy curiosas. Por ejemplo, el último auto importante que pinté se utilizó como afiche para la Techno Classica de Essen. Fue el Mercedes-Benz con el que Rudolf Caracciola ganó el Tourist Trophy de 1929. Ese afiche se hizo muy famoso y generó un interés muy especial por el auto, que estaba a punto de salir a la venta. Terminó vendiéndose por 23 millones de euros.

-¿Y lo llamaron a usted para agradecerle y darle una comisión?
-No, jaja. ¡Para nada! ¡Se olvidaron por completo de mí!

-¿En qué países tiene galería de venta en la actualidad?
-Tuve una en Estados Unidos, pero actualmente la única está en Stuttgart, en Alemania. Está justo frente a la estación de trenes de la ciudad. Ahí exponemos cuadros originales y reproducciones. Y es la base de operaciones para los stands que tenemos todos los años en exposiciones de autos clásicos de toda Europa. Trato de viajar lo menos posible, porque me desconcentra bastante del trabajo, pero el mercado fuerte está ahí en Europa. Pinto unos 30 o 35 cuadros al año. Deberían ser más, pero los viajes no me lo permiten. Me sacan de foco. Y volver a arrancar no es fácil. Por ejemplo, para esta exposición en la Fundación Lory Barra terminé dos cuadros un poco a las apuradas para llegar a tiempo y exponerlos.

-Además de esta exposición, ¿en qué otro lugar de la Argentina el público puede ver sus cuadros?
-En Autoclásica. Ahí expongo siempre, desde hace más de diez años, en la carpa de la organización.

-¿Autoclásica es el mejor lugar de Argentina para vender cuadros de autos?
-No, el mejor lugar de Argentina para vender cuadros de autos es Estados Unidos. O tal vez Holanda, jaja. No, la verdad es que siempre vendí muy bien en la Argentina, pero es un mercado acotado y algo pinchado. Al principio vendí muy bien entre coleccionistas como Daniel Sielecki y Luis Gold. Pero es un mundillo muy pequeño. Además, yo no puedo modificar mis precios internacionales. Trato de situarme cuando vendo un cuadro en la Argentina, pero no puedo bajar mucho los precios, porque si se entera un cliente de Europa me mata. No puedo vender un cuadro en Bélgica en 15 mil euros y después vender otro parecido en la Argentina por cuatro mil. Sin embargo, el cuadro más caro que vendí lo compró acá en la Argentina el presidente de la Cámara de Comercio Argentino-China. Se vendió en 69 mil dólares. Era muy parecido a la reproducción que expuse en Lory Barra: Fangio en la Maserati en la entrada del Casino de Montecarlo. Ese fue mi récord. Otra buena venta, de casi 53 mil euros, fue para un coleccionista alemán que tiene una empresa proveedora de la NASA. Debe fabricar algo muy confidencial de electrónica porque nunca pude saber qué era lo que vendía.

-Cuando uno ve las obras de los artistas que se dedican a pintar sobre carreras de autos, como por ejemplo la Fórmula 1, se advierte la temática siempre gira en torno a la época dorada de la categoría: los años ’50, ’60 y ’70. ¿Qué pasa con la Fórmula 1 moderna? ¿No inspira a los artistas o es el público el que no demanda obra sobre estos años?
-No sé cómo es en el caso de mis colegas, pero a mí en particular la Fórmula 1 dejó de interesarme como inspiración para el arte. Sobre todo cuando empezó a usar motores traseros. Yo, y muchos de mis colegas, quedamos copados por las Maserati y Ferrari de motores delanteros. Es como que ya no es lo mismo. También es cierto que nuestros clientes, los coleccionistas, también prefieren los autos con motores delanteros. Por supuesto, muchos de ellos tienen un Lamborghini Miura o un Ford GT40, y están felices con esos autos. Pero si tienen que elegir un auto de su colección para correr, por ejemplo, en Goodwood, siempre van a preferir un auto con motor delantero. Es un fenómeno que no sé explicar. Supongo que los autos de motor delantero son más previsibles y divertidos de manejar que los autos de motor central, que son más traicioneros y tienen más trucos. También debe haber algo de épica, porque eran los autos de Fangio, Ascari y Froilán.

-¿Y cuál es su época favorita para los autos?
-Sin dudas, los autos nacidos entre 1930 y 1965. Son autos que tienen mucho que ver con mi infancia en Uruguay y esa tradición tan nuestra de usar los autos clásicos como un vehículo de transporte diario. En Uruguay los autos históricos se usan, forman parte de la familia. Te encontrás un auto del ’38 en cualquier esquina.

-En la exposición de la Fundación Lory Barra, donde expusieron en total catorce artistas, fue muy interesante charlar con sus colegas. Todos, hasta los más veteranos, lo referencian a usted como el número uno mundial del arte sobre autos. ¿Qué es lo que hace tan especiales a sus obras y qué le gusta a usted, a la vez, de los trabajos de sus colegas?
-No sé bien qué me diferencia de mis colegas. Yo todo lo que vi expuesto en Lory Barra me encantó. Ahora, si yo tuviera que pintar el mismo auto, seguramente lo haría de una manera diferente. No hay un patrón de conducta o mental en el arte. Tal vez yo presto un poco más de atención al entorno, al escenario que rodea a cada auto o escena de carrera. Me gusta trabajar con mucha luz y colores.

-Además de pintar autos, usted también se animó a diseñar algunos, ¿verdad?
-Sí, lo ayudé a mi hermano con un auto uruguayo hace unos 40 años. Mi hermano hizo todo el desarrollo y yo diseñé la carrocería. Después también diseñé un auto deportivo para el coleccionista uruguayo Tito Dillon. Era un diseño basado en un Peugeot con motor trasero. Era una especie de Lotus Elan, pero con motor trasero. Fue una experiencia muy linda, porque diseñé la carrocería y todo el interior, lo que me obligó a pensar en el diseño de las puertas, en la posición de manejo, en la facilidad de acceso al habitáculo. Estaba todo listo, pero a último momento falló un inversor y no se llegó a concretar. Fue divertido mientras duró.

-¿Su auto favorito sigue siendo el Talbot Lago?
-Sí, quedó como una fijación en mi vida. También me encantan las Maserati.

-¿Y de los autos modernos?
-Ahí me llaman la atención los autos muy extremos, como los Lamborghini, Ferrari o Spyker. O los muy conservadores, como los Mercedes-Benz. De hecho, creo el mejor auto para manejar todos los días son los Mercedes-Benz. En especial el Clase E, mi auto favorito para todos los días.

Entrevista de Carlos Cristófalo

***

ALFREDO-DE-LA-MARIA-2De la María junto a su hijo Alfredo, en la exposición de la Fundación Lory Barra.

ALFREDO-DE-LA-MARIA-3Reproducción de uno de sus motivos favoritos: Fangio y Mónaco.

ALFREDO-DE-LA-MARIA-4Los artistas que expusieron el fin de semana pasado en el Bajo de San Isidro.

ALFREDO-DE-LA-MARIA-5Los autos originales, junto a las obras que inspiraron.

ALFREDO-DE-LA-MARIA-6Se expuso el recién recuperado Baufer DB (leer historia).

ALFREDO-DE-LA-MARIA-7El coleccionista Daniel Van Lierde llevó el Torino Número 1 de Nürburgring (leer historia).

ALFREDO-DE-LA-MARIA-8Los artistas acordaron repetir la experiencia el año que viene.

ALFREDO-DE-LA-MARIA-9Un homenaje completo al arte sobre ruedas.

ALFREDO-DE-LA-MARIA-10Luciano Cianni y CC, con el cuadro del Lotus Eleven que adorna la Torre de Autoblog.

8 Comentarios

  1. yatelito dice:

    pobre alfredo, le pongo una ficha muy buenos tus trabajos (despues dicen que los argento no somos solidarios)

  2. Bernalo dice:

    Excelente nota CC, un maestro Alfredo y muy buena idea de la Fundación con excelentes artistas. Con respecto a la F1 actual coincido en que no dá ni para la pintura digital pero quizás si todo sigue así en 50 años estas repisas con ruedas seran clásicos.

    PD.: Más que para la torre están para la ronda de reconocimiento, parecen sacados de los sospechosos de siempre…

  3. Carlos L dice:

    Por fin se realiza la apertura de comentarios, Cristófalo!!
    Excelente entrevista, y espero que se repita con otros artistas.
    Ahí al lado tiene uno, eh!!
    Y entre los blogueros más fieles ya tenemos otro par.

    PS: Viendo lo que cuestan algunas obras, creo que tendría que asegurar la Torre de Autoblog.
    Mire que sabemos donde vive, eh!!

  4. Dodge Bolivar dice:

    Excelenge y con mucho jugo, la nota, me encanto que se reunan todos los artistas que pintan sobre los fierros, tengo la suerte de conocer a el gran Ferreira Basso, un capo y ver a mi amigo Rafa Varela, es reconfortante, espero no viajar, como me paso este finde, el año que viene e ir a visitar la muestra.

  5. Rogue Squadron GNC $2.999 dice:

    Por que pintar “autitos” en oleo es arte y hacer una invervencion en un capot Porsche no? Sinceramente los de Cianni son mucho mejor y hasta mas baratos. #ArteParaTodos

    • lcd dice:

      naaa no jodamos… los cuadros de Alfredo o los de Jorge Garcia, Villafuerte o Varela los considero muy superiores a los míos. No es que no me valore, yo hace poco que pinto y ellos toda una vida.
      Ademas que son estilos muy diferentes y te das cuenta que ellos estudiaron bellas artes y yo diseño.

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