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El Lamborghini que construyó Horacio Pagani

Este es el Lamborghini Countach más extraño que se haya construido. Por su aspecto en las fotos, parece como si hubiera dejado la línea de producción salteándose la etapa de pintura y tapizado. Fue conocido como Countach Evoluzione y fue un laboratorio sobre ruedas que Lamborghini utilizó para ensayar nuevas soluciones en 1987. Fue construido por el santafecino Horacio Pagani, que en ese entonces estaba a cargo del flamante Departamento de Materiales Compuestos de la marca italiana. Esto ocurrió mucho antes de que Pagani recibiera la bendición de Juan Manuel Fangio para lograr su acuerdo con Mercedes-Benz AMG y decidiera independizarse para darle forma al proyecto del Zonda.

Pagani llegó a Módena en 1983 con la intención de trabajar en Lamborghini aunque fuera “para barrer los pisos”. Pero no hizo falta. Cuatro años después, ya dirigía el taller de materiales compuestos de Sant’Agata Bolognese. De esta forma, participó en la construcción del modelo Countach Evoluzione.

Para esta versión del Countach, Pagani decidió cambiar el chasis de acero original por una estructura de materiales compuestos, que por esa época todavía eran una novedad en la Fórmula 1. El cockpit, incluyendo el piso y los paneles del techo, el túnel central de la transmisión y el panel de instrumentos fueron enteramente construidos en estos materiales que se caracterizan por su bajo peso y su extrema rigidez. Las planchas de composite eran un panel de abejas formado por un sándwich de aluminio, con kevlar y fibra de carbono en su interior, cocidos en un autoclave a 140 grados de temperatura.

Otras partes también fueron reemplazadas por piezas de composite, como la trompa, la tapa del capot delantero, el spoiler delantero y los guardabarros, que tenían unas tomas de aire especiales para refrigerar los frenos traseros. Algunos de estos detalles fueron luego agregados al Countach Aniversario, aunque construidos en aluminio.

Gracias al uso intensivo de materiales ligeros, el peso total del Evoluzione era de sólo 980 kilos, casi media tonelada menos que el Countach QV5000S del que derivaba. A esto se sumó un leve trabajo sobre el motor para elevar su potencia unos 25 caballos hasta los 490 CV. De esta manera, el Evoluzione alcanzó una velocidad máxima de 330 km/h en el óvalo de Nardo en 1987. De haber sido fabricado en serie, hubiera destronado a la Ferrari F40, que por esos años se jactaba de ser el auto de calle más veloz del mundo, con 324 km/h de máxima.

El auto nunca fue pintado y sobre la carrocería eran visibles las texturas de la fibra, unidas por finas capas de resina. El interior fue uno de los más despojados de la historia del Countach, con apenas dos butacas y un pequeño tablero en fibra de carbono con el tacómetro, la temperatura del agua, el nivel de combustible y la temperatura de aceite. Unos pocos retazos de alfombra fueron usados para tapar el colorido cableado que conectaba a los numerosos equipos de testeo y grabación utilizados durante los ensayos. No tenía aire acondicionado, bocina, luces ni limpiaparabrisas.

Las ruedas eran originales, pero tenían unas tasas de fibra de carbono, aunque más tarde fueron retiradas porque obstruían la refrigeración de los frenos. Sobre este auto se ensayaron numerosas soluciones que Lamborghini tenía en estudio, como un sistema de variación electrónica del despeje del suelo, frenos ABS y un diferencial de torque variable para una posible transmisión a las cuatro ruedas, que se aplicó más tarde en el Diablo VT.

El Countach Evoluzione nunca llegó a fabricarse en serie debido a los altísimos costos de las piezas en material compuesto. Las partes movibles, como la suspensión, estaban ancladas sobre el chasis de fibra de carbono y, en caso de un choque, hubiera sido necesario reemplazar el bastidor completo. Todas estas son lecciones que Pagani aprendió para el desarrollo posterior del Zonda, que dispone de un chasis construido en materiales compuestos, pero con las piezas movibles unidas a él a través de unos soportes que actúan de fusibles en caso de impacto.

Los días del Countach Evoluzione terminaron de una manera poco decorosa, aunque acorde al programa planteado para el departamento que dirigía Pagani: el prototipo fue destruido en una prueba de choque para evaluar la rigidez de los materiales compuestos. A 50 km/h, el eslabón perdido de Lamborghini y Pagani se estrelló contra un muro de concreto.

Fotos: JJ4EVER

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