Crítica de archivo: Nissan 350 Z

Es difícil manejar un auto cuando la gente se para en mitad de la calle a pedirte que te detengas para sacarle una foto con el teléfono celular. O cuando una camioneta desvencijada intenta seguirte el ritmo en la ruta para mirar un poco más. Incluso subirse en el auto es complicado cuando una multitud de chicos curiosos se interponen entre vos y el picaporte de la puerta.

La reacción que provoca la coupé Nissan 350Z en la gente no se debe sólo a su diseño soberbio ni al hecho de que hasta ahora se hayan vendido sólo 40 unidades en todo el país. Para los chicos no es un auto más: es la coupé que manejan todos los días en la Playstation y en la computadora, en jueguitos como Need for Speed y Gran Turismo.

Para los adultos no es un Nissan más: esta coupé en color caramelo estridente y con esta misma patente es la que manejaba Araceli González –mejor dicho, la zafada y sexy ninfómana Gabriela Solís- en la serie Amas de casa desesperadas.

Así fue que, durante las 48 horas que duró la prueba, más de un curioso se desilusionó al ver que detrás del volante del auto de sus ratones eróticos se encontraba el desagraciado escriba que firma esto.

La 350Z es la continuación de una sana tradición de la marca japonesa –primero como Datsun y luego como Nissan- de ofrecer coupés de tracción trasera, diseño llamativo y altas prestaciones a un precio competitivo. El usuario argentino conoce bien la saga de modelos (240Z, 260Z, 280ZX, 300ZX) y este último eslabón no defrauda.

Diseñada al gusto del mercado estadounidense, la coupé Z combina proporciones clásicas con líneas agresivas y detalles futuristas (como los picaportes, que parecen tomados de la nave espacial de Buck Rogers). En Nissan cumplieron al pie de la letra con los ingredientes básicos de toda coupé tradicional: trompa lanzada hacia adelante, cockpit retrasado, larga distancia entre ejes y ruedas grandes.

Esa combinación nunca falla a la hora de cautivar la mirada de la gente. No es ningún secreto, pero muchas veces los fabricantes (en especial los asiáticos) parecen olvidarlo cuando se ponen a buscar soluciones rebuscadas y poco agraciadas.

Además de atractivo, el diseño de la 350Z es eficiente, con un coeficiente aerodinámico de 0,29. El chasis se apoya sobre neumáticos Bridgestone Potenza 225/45R delante y 245/45R detrás. Están montados sobre llantas de fundición de aluminio de 18 pulgadas que dejan a la vista los discos ventilados Brembo, con pinzas pintadas en el mismo color de la carrocería.

Por dentro, no hay lujo ni materiales de calidad exquisita. Tampoco hay mucho espacio. El cockpit se siente sólido y bien construido. Carece de detalles de confort superfluo. Todo gira en torno a la conducción. En esta coupé sólo caben dos personas que encajan como un Lego en las butacas deportivas tapizadas en cuero (también en estridente color caramelo). Otra premisa de las coupés clásicas se cumple en la posición de manejo: el conductor va sentado casi al mismo nivel del piso del auto y con las piernas bien estiradas hacia delante. La única concesión al placer frívolo viene por el lado del climatizador de dos zonas y del equipo de audio Bose de 240W con 7 parlantes y cargador para 6 CDs (hasta tiene pasacassette, qué nostálico).

El baúl, con 235 litros de capacidad, es limitado y los pocos bolsos que se pueden llevar ocultan con facilidad la visión hacia atrás. Parte del espacio está ocupado por un arco transversal que Nissan asegura que sirve para reforzar la suspensión trasera y aumentar la rigidez del chasis. Es probable que sea una exageración, pero no deja de ser lo que los ingleses llaman a piece of conversation, para jactarse ante los amigos que no saben mucho de refuerzos de estructuras.

El V6 de 3.5 litros está emparentado con el block que usan los Renault más potentes, pero hasta ahí llegan las similitudes. Es un propulsor que muestra un gran entusiasmo por las altas revoluciones (el corte está en las 6.600 rpm) y se jacta de un sistema de escape que ofrece notas graves, serias, intimidantes. Tal vez uno quisiera que el sonido se sintiera más fuerte en el habitáculo, pero eso ya parece la crítica de un adicto.

Los 280 caballos de potencia y los 383 Nm de par a 4.800 rpm encuentran un maridaje perfecto en la caja manual de 6 velocidades y la tracción trasera.

Es suficiente con engranar la primera velocidad para descubrir que este es un deportivo a la vieja usanza. No hay sutilezas ni transmisiones computarizadas. Las marchas entran con un ruido metálico y hay que accionar la palanca con decisión si no se quiere perder el ritmo del cuentavueltas, que trepa como un maniático en fuga.

El paisaje alrededor no miente. En este auto se viaja muy rápido. Alcanza los 100 km/h en 5,9 segundos y la velocidad máxima está limitada electrónicamente a 250 km/h. Dejarse tentar por probar la eficiencia de ese limitador es inevitable, pero sólo sirve para confirmar -con espanto- que nuestras rutas no están preparadas para viajar a esa velocidad. Los frenos, por suerte, si están altura de las circunstancias.

Con un leve balanceo inicial de la carrocería, la 350Z dobla como un karting y sale acelerando, agarrándose con firmeza al asfalto. Incluso con el control de tracción desconectado, el deslizamiento de la cola es previsible y fiel a la trayectoria de la curva.

La suspensión multi-link en aluminio es la gran joya oculta de esta coupé. Tiene una notable rigidez lateral para brindar una gran estabilidad en curva y es más suave en modo longitudinal, para mejorar el confort en viajes largos. Ingeniosa.

El desempeño del chasis es tan magnífico que no es difícil soñar con algunos caballos extra de potencia, como ofrecen algunas versiones de edición limitada que ya se ofrecen en otros países.

Si en su versión Playstation la Nissan 350Z es el auto favorito de los chicos, el auto real se comporta como un karting para adultos: un juguete mecánico que denuncia con la severidad de un cachetazo que los deportivos modernos y pasteurizados nos anestesiaron los sentidos con tanta ayuda electrónica. Es el alegato más violento y contundente de los últimos tiempos sobre la urgente necesidad de restaurar la relación hombre-máquina.

No es un auto barato, pero en este rango de precios no hay ningún modelo que ofrezca las mismas sensaciones de vértigo desatado.

FICHA TECNICA
Precio: $ 202.000 (febrero 2009)
Motor: delantero lonitudinal, V6 en aluminio con pistones revestidos de molibdeno, 24 válvulas, inyección electrónica secuencial multipunto y control variable de apertura de válvulas.
Cilindrada: 3.498 cc
Potencia: 280 CV a 6.200 rpm
Transmisión: caja manual de 6 velocidades, tracción trasera con control electrónico.
Peso: 1.525 kg
Dimensiones: 4.315 mm de largo, 1.815 mm de ancho, 1.320 mm de alto.
Velocidad máxima: 250 km/h (limitada)
Aceleración de 0 a 100 km/h: 5,9 segundos.
Consumo (litros/100 km): 16,1 (ciudad), 8,7 (ruta), 11,4 (mixto)

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