Crítica de archivo: VW New Beetle Cabrio

¿Cuál es la mejor época del año para manejar un descapotable? Se sabe que no es el invierno, con sus temperaturas heladas, pero tampoco el verano, cuando antes de sufrir una insolación es preferible cerrar el techo y poner el aire acondicionado.

Podría ser la primavera, con ese marketing tan romántico que la caracteriza, aunque para las personas con alergia puede ser el equivalente a viajar dentro de un túnel de ácaros y polén, siempre y cuando no se vean sorprendidas por un repentino chaparrón que convertirá al bonito cabrio en una pecera con ruedas.

Sin dudas, la mejor estación del año para andar sin techo es el otoño, con sus temperaturas templadas, sol tibio y paisajes de colores cambiantes. Los días grises son ideales para manejar con el viento en la cara. Este es un secreto que conocen muy bien los ingleses, dueños de un clima deprimente, que encontraron una cura contra el bajón al convertirse en los mayores consumidores de cabriolets per cápita en todo el mundo.

Ni siquiera los días más frescos son excusa para cerrar el techo. Es suficiente con ponerse un gorro y prender la calefacción al máximo apuntando hacia los pies. Mejor aún si se dispone de butacas calefaccionables, como en el Volkswagen New Beetle Cabrio Sport, uno de los descapotables más simpáticos del mercado argentino.

Los descapotables con techo de lona están en retirada. El último grito de la moda en materia de cabrios son los techos rígidos plegables, como los que tienen el Mercedes SLK y el Renault Mégane Coupé-Cabriolet. En los papeles, la idea suena bien. Significa que cuando manejás con el techo puesto el auto es tan silencioso y refinado como una cupé normal. Y cuando lo dejás estacionado, podés irte tranquilo sin preocuparte por los vándalos y el temido síndrome de la navaja.

Existen, sin embargo, algunas contras. Para meter dentro del baúl un techo rígido de ese tipo, la cola del auto tiene que ser más grande que el trasero de Jennifer López. Y, a diferencia de JLo, el resultado estético no siempre es agradable. Es suficiente con ver el desproporcionado Peugeot 307 CC para confirmarlo. Además, el espacio para los pasajeros de atrás queda muy reducido y, cuando el techo está guardado, el enorme baúl se vuelve casi inservible.

Como pionero del estilo retro que luego siguieron muchos fabricantes, el New Beetle Cabrio no se engancha con las nuevas modas y mantiene su espíritu anclado en los años ’60. El techo, compuesto por cinco capas de tela sintética, se pliega con gracia hasta formar un balcón que asoma sobre la cola, característica típica del Escarabajo descapotable original.

Volkswagen Argentina comercializa el New Beetle sedán desde 1999, pero esperó hasta la llegada del restyling 2007 para ofrecer el Cabrio. Los últimos retoques en el diseño se notan en los nuevos paragolpes, las tomas de aire más grandes y las ópticas de nuevo diseño.

La reacción de la gente al verlo en la calle es ambigua. Con el techo cerrado pasa desapercibido por completo: el New Beetle ya es una silueta conocida en nuestro país. Con el techo abierto, no es apto para personas tímidas. Su figura llama la atención desde la distancia. Los chicos celebran su paso. Los adultos, en cambio, reaccionan de maneras opuestas. Están los que sonríen ante la simpática figura del Escarabajo y están los que se ríen al ver a un hombre manejando un auto con un florero junto al volante. No hay dudas de que una chica (o tal vez Elton John) se sentirían más cómodos en este auto.

Y eso que el color negro lo hace parecer más discreto. Con tonalidades como el Amarillo Girasol, el Rojo Salsa y el Beige Luna puede convertirse en un auto muy difícil de manejar para las personas que no tengan al arco iris como filosofía de vida.

Aún sorprende la enorme distancia que hay entre el volante y el nacimiento del parabrisas. Esta concesión estética nació de ponerle motor delantero a un auto que en sus orígenes fue diseñado para llevar el motor atrás.

En líneas generales, el cockpit de este cabrio es un lugar agradable, más allá del florero y el color beige del tapizado. La calidad de los materiales está al nivel de los Volkswagen premium y los pequeños detalles de diseño compensan los faltantes de equipamiento.

Por ejemplo: el tablero de instrumentos está metido dentro de una gran esfera, como en el Escarabajo original, pero esto obligó a poner un cuentavueltas de tamaño ridículo. Hay termómetro para la temperatura ambiente, pero no para la temperatura del motor. El volante tiene radios de aluminio, aunque carece de comandos satelitales del equipo de audio. El simpático logo del New Beetle está hasta en las alfombras, pero los pasajeros traseros tendrán que pedirle al conductor que les baje las ventanillas porque el comando está adelante y no atrás.

Con 201 litros de capacidad, el baúl no sorprende por su tamaño. En su defensa hay que decir que su volumen no se altera con la posición del techo y que es posible rebatir el respaldo del asiento posterior para llevar bultos más grandes.

La posición de manejo es cómoda. El volante tiene regulación en altura y profundidad. La butaca también se regula en altura.

La luneta de vidrio es un avance glorioso con respecto a las viejas lunetas en plástico transparente de los antiguos cabrios. Con el tiempo se rayaban, se marcaban y se degradaban hasta perder casi por completo la transparencia.

El New Beetle Cabrio sólo se ofrece con una opción de motor y Volkswagen no podría haber elegido mejor: se trata del 5 cilindros naftero de 2.5 litros de cilindrada y 150 caballos de potencia que también usa el Vento. Entrega 228 Nm de torque a 3.750 rpm y su temperamento deportivo contrasta de manera notable con la imagen de auto-con-florero.

Viene con una caja manual de 5 velocidades muy precisa, aunque se extraña la presencia de una sexta marcha. A partir del 2008 se ofrece con la caja Tiptronic secuencial de 6 velocidades que también tiene el New Beetle normal.

La tracción es a las ruedas delanteras y cuenta con todo tipo de ayudas electrónicas para evitar que se desboquen las inercias que generan tantos caballos: ABS, ASR, EBD y ESP.

Sacarle el techo a un auto es como cortarle las piernas a Dolores Barreiro. Seguirá siendo una linda chica, pero en esencia habrá perdido su mayor fortaleza. Las vibraciones y las torsiones del chasis suelen ser un mal necesario en muchos cabrios, pero esto no ocurre en el New Beetle.

El marco del parabrisas tiene la solidez de un banco suizo y no vibra ni siquiera en el peor empedrado porteño. Sólo causa cierta molestia el rechinar de la junta que une los vidrios delanteros con los traseros.

El motor tiene la mejor voluntad para llevar el auto a ritmo alegre, pero el chasis no está a la altura de la potencia y los casi 1.400 kilos se dejan sentir. Se desplaza a un ritmo digno, pero desconoce el término agilidad. Más allá de la denominación Sport, lo único deportivo en este New Beetle es la mecánica, aunque está claro que eso no es suficiente.

El New Beetle se descapota en 13 segundos y sólo con el vehículo detenido. El sistema de traba puede parecer algo complicado al comienzo, pero es suave y preciso con algo de práctica.

Con el techo cerrado, la turbulencia del viento molesta recién a partir de los 160 km/h, pero ese es sólo un detalle al lado de las incomodidades de llevar el techo abierto. Descapotado, las turbulencias y torbellinos se meten al habitáculo desde los 40 km/h.

Se ofrece en opción una cortina que sólo protege en parte a los ocupantes delanteros, pero que deja en manos de Katrina a los pasajeros de atrás. Lo más recomendable es olvidarse de los peinados sofisticados, usar una gorra o bien dejarse el pelo tan corto como Jorge Telerman.

La forma en que queda plegado el techo obstruye por completo la visión hacia atrás. El espejo retrovisor interior se vuelve inservible: sólo es posible ver el techo y la antena de radio de los autos que vienen detrás. El tablero de instrumentos también se vuelve inútil: los reflejos de luz se meten por todos lados.

Criticar a un descapotable por sus incomodidades es como despreciar a una Harley Davidson por el sonido de su motor y el viento que arroja en la cara. Un cabriolet entrega sensaciones que lo aleja de la funcionalidad práctica de cualquier vehículo convencional. Como ocurre con todo objeto de moda, las molestias son parte de su encanto. Si a eso le sumamos la imagen mítica del Escarabajo, reencarnada para el siglo XXI, la conclusión más justa para el New Beetle Cabrio es decir que es un símbolo, un juguete, un capricho. Cualquier cosa, menos un auto.

FICHA TECNICA
Precio: $ 122.000 (febrero 2009)
Motor: delantero transversal, 5 cilindros en línea, cuatro válvulas por cilindro, inyección electrónica.
Cilindrada: 2.480 cc
Potencia: 150 CV a 5.000 rpm
Transmisión: tracción delantera, con sistema antideslizamiento ASR y programa electrónico de estabilidad ESP, caja manual de 5 velocidades (Tiptronic de 6 a partir del 2008)
Peso: 1.388 kg
Velocidad máxima: 202 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,3 s.
Consumo medio: 8,2 l/100 km

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