Crítica de archivo: Alfa 159 1.9 JTDM

Nadie puede considerarse un verdadero fanático de los autos hasta que haya tenido un Alfa Romeo. Como la primera borrachera, es un ritual de pasaje. Los Alfa son autos embriagadores que te pueden provocar algún dolor de cabeza.

Esto ocurrió sobre todo con la gama de modelos de principios de los años ’90 (155, 145 y 146). Eran atractivos, deportivos y diferentes a todo lo demás, pero te podían dejar tirado en cualquier momento.

A la imagen de ragazzo terribile contribuyó bastante la decisión de Fiat Auto Argentina de abandonar la marca a su propia suerte en el año 2000. Los clientes de Alfa se convirtieron de un día para el otro en parias propietarios de los autos de más rápida depreciación del país, con repuestos caros y difíciles de conseguir. Las ventas cayeron hasta casi desaparecer: en el primer semestre del 2006 se vendieron apenas 38 Alfa Romeo en el país, una cifra ínfima si se compara con los 1.420 Audi del mismo período.

Sin embargo, desde fines del 2006, Alfa Romeo de Argentina pasó a formar parte del Gruppo Modena, representante en el país de Ferrari, Maserati y Cagiva. Con el sedán 156 como arma de batalla, prometieron devolverle al cuore sportivo el prestigio (y las ventas) que nunca debió perder.

En el mundo del diseño automotriz, las aguas están divididas entre Pininfrina y Giugiaro. Como Vincent Van Gogh, la perfección técnica, la belleza absoluta y las proporciones equilibradas son encarnadas por Pininfarina (Ferrari 250, Lancia Flaminia, Maserati Quattroporte). En cambio, Giorgio Giugiaro es Pablo Picasso: el artista revolucionario que rompe con los esquemas e impone sus propias reglas con algunas genialidades (Lotus Esprit, De Lorean, BMW M1) y unos cuántos engendros (Daewoo Matiz, Hyundai Pony, Renault 19).

Cuando Giugiaro propuso en el 2002 un nuevo camino estilístico con el concept Brera, en Alfa Romeo tuvieron el mayor momento de lucidez de los últimos años al aceptar las sugerencias. El 159 es el primer resultado de ese acuerdo y no podría ser más sorprendente.

La trompa afilada con los seis faros redondos y una cola tan levantada como la de Pampita rompen con el esquema de los sedanes premium más aburridos, como la Serie 3 de BMW. Los picaportes pulidos son encantadores y las llantas de 17 pulgadas le quedan muy bien. En las cuatro ruedas calza Pirelli PZero Rosso en medidas 225/50ZR17.

El habitáculo del 159 es ergonómico donde hace falta y puramente Alfista donde las condiciones lo permiten. El tablero envuelve al conductor con información a la italiana. Los relojes no dicen petrol, water y oil, sino benzina, acqua y olio. El color beige-cortina del interior resulta bastante desagradable, pero por fortuna hay opciones más interesantes.

En materia de equipamiento no queda bien parado frente a sus competidores de Audi, BMW y Mercedes. Incluso el Volskwagen Passat viene mejor surtido y a cambio de unos cuántos dólares menos.

La unidad probada traía el eficiente 1.9 JTDM, con inyección directa de combustible Multijet. Es un cuatro cilindros gasolero con 150 caballos de potencia a 4.000 rpm y un torque máximo de 320 Nm a partir de las 2.000 rpm. Tiene un turbocompresor de geometría variable e intercooler.

Es silencioso y trepa de vueltas con agilidad. La potencia se transmite a las ruedas delanteras por medio de una caja manual de 6 velocidades. Por algún extraño motivo, existe un claro divorcio entre motor y transmisión.

Por empezar, el pedal del embrague es de recorrido corto y traicionero. Hacía rato que no se me apagaba un motor a la salida de un semáforo o de un peaje, con excepción de los BMW. Con el 159 me pasó más de tres veces durante las 48 horas que duró la prueba.

Es una situación embarazosa, sobre todo cuando hay varias miradas curiosas que esperan ver cómo acelera “el nuevo Alfa”. Para evitar papelones, la única solución es salir desde abajo haciendo patinar el embrague de manera artificial y primitiva. Si en Alfa están decididos a pelearle el mercado premium a BMW sería bueno que copiaran otra cosa en vez de sus desastrosos embragues.

No importa que la suspensión delantera digiera con sequedad las imperfecciones de nuestras calles. El Alfa 159 es un viajero incansable. Es confortable y la cómoda posición de conducción invita a hacer muchos kilómetros.

La fantástica autonomía cercana a los 1.200 kilómetros a 120 km/h lo convierte en el auto ideal para disfrutar de la ruta. Pero la agradable experiencia en autopistas se puede volver frustrante en tramos revirados.

La suspensión independiente en las cuatro ruedas (el tren trasero es del tipo Multilink) responde a la perfección. Lo mismo se puede decir de la precisa dirección servoasistida y de los frenos a disco en las cuatro ruedas. Una vez más, es la triste falta de comunicación entre caja y motor la que arruina la fiesta.

Se sabe que todos los turbocompresores tienen una tendencia natural a demorar su reacción (turbo lag), propia de su concepción mecánica. En un turbo de geometría variable esta falta de reflejos se reduce casi al mínimo (empieza a soplar desde las 1.250 rpm), pero en el Alfa su empuje se empieza a sentir con fuerza recién a partir de las 3.500 rpm.

Desde ahí sopla con toda su furia incluso más allá de la zona roja (4.500 rpm) y detiene su carrera con el tacle que le hace el corte de inyección a las 5.000 rpm. En nombre de la confiabilidad mecánica, es bueno que exista ese corte. Pero en nombre de la curiosidad humana me gustaría saber hasta dónde sería capaz de empujar justo antes de que los pistones empiecen a saltar a través de ese hermoso capot dibujado por Giugiaro.

El problema con la caja es que las relaciones están tan mal pensadas que, incluso haciendo los cambios a 5.000 rpm, el régimen cae a 3.000, por lo cual hay que remontar 500 vueltas con tristeza antes de que el show vuelva a comenzar. De esta manera, cada marcha se siente como el acto de una obra completamente diferente que en el cambio anterior y en el siguiente.

El Alfa 159 ofrece un diseño apasionante dentro de un segmento lleno de autos alemanes con líneas sobrias y convencionales. Su equipamiento no es el más completo, pero el chasis y el motor 1.9 JTDM están pensados para hacer viajes largos y confortables. Más allá de su caja de cambios con temperamento piamontés, es un auto para disfrutar. Por todo eso, el desafío del Gruppo Modena con la marca italiana no pasará por demostrar las virtudes de los nuevos modelos, sino por lograr reconquistar al público Alfista que huyó despavorido por las malas experiencias de los últimos años. (Ver posts relacionados más abajo)

FICHA TECNICA
Precio: $ 146.095 (febrero 2009)
Motor: delantero transversal, 4 cilindros, diesel, 4 válvulas por cilindro, inyección directa Multijet, turbocompresor de geometría variable, intercooler.
Cilindrada: 1.910 cc
Potencia: 150 CV a 4.000 rpm
Transmisión: caja manual de 6 velocidades, tracción delantera con control de tracción.
Peso: 1.610 kg
Dimensiones: 4.660 mm de largo, 1.828 mm de ancho, 1.417 mm de alto
Velocidad máxima: 210 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,4 segundos.
Consumo cada litros/100 km: 8,1 (urbano), 4,8 (extraurbano), 6 (mixto)

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