Crítica de archivo: VW Passat 2.0 FSi

Hubo un tiempo en que tener un auto lujoso y ostentoso era un problema. De un día para el otro desaparecieron los Mercedes, BMW y 4×4 de las calles argentinas, y en especial de las porteñas. Los usuarios acostumbrados a cierto nivel de confort buscaron en el mercado otros modelos que les brindaran placeres similares, aunque dentro de un marco de obligada discreción.

El Volkswagen Passat de antigua generación se convirtió en uno de los preferidos, por su buen equipamiento, calidad respetable y una gama de motores más que interesante. Su aspecto exterior, con el escudo de “auto del pueblo” bien a la vista, no era más llamativo que el de un remís de lujo.

El tiempo pasó y, aunque nadie puede decir que las razones que motivaron aquella paranoia anti exhibicionista hayan desaparecido por completo, nuestras calles se volvieron a poblar lentamente con autos nuevos y llamativos.

Volkswagen Argentina trajo el nuevo Passat casi en simultáneo con su lanzamiento en Europa, algo que ocurre cada vez con más frecuencia en nuestro mercado. Los honores de la presentación estuvieron a cargo de Darío Volonté quien, además de ser un excelente tenor de ópera, es un fierrero de alma con una interesante colección de clásicos italianos.

La primera impresión que causa la actual generación del Passat es descubrir que perdió la gran virtud que hizo famoso a su antecesor: ya no se puede afirmar que este buque alemán de 4,76 metros de largo y 1,82 de ancho sea discreto. En dimensiones superó a todos los rivales de su categoría y quedó casi igualado con el Mercedes Clase E, que se encuentra en otra galaxia de precios.

El perfil del Passat es fluido, con el pilar trasero marcando un quiebre en la parte inferior al estilo de la llamada “curva Hofmeister”, casi calcada de los BMW de los años ’70 y ’80, los más clásicos y elegantes de esa marca antes de la llegada del polémico estilista Chris Bangle.

En la cola tiene faros redondeados con luces de leds y un inmenso baúl de 565 litros (90 más que el Passat anterior). Si se rebaten los respaldos traseros, el volumen de carga se asemeja al de una pick-up mediana.

En materia de confort interior, el Passat saca provecho de uno de los fracasos comerciales más importantes que VW tuvo en los últimos tiempos. Su modelo de lujo Phaeton, que nació para disputarle el mercado a lo mejor de Jaguar y Mercedes, nunca alcanzó los niveles de ventas esperados y fue retirado de los concesionarios norteamericanos, el mercado donde supuestamente debía construir una nueva imagen de marca para Volkswagen.

En medio de este traspié, el Passat se vio beneficiado al recibir muchas de las innovaciones creadas para el Phaeton y que Volkswagen rápidamente decidió compartir con el resto de la gama. Los alemanes lo llaman “la democratización del lujo”.

La cabina ofrece una atmósfera de solidez, plagada de juguetes tecnológicos. Esto incluye el control de climatización de dos zonas, telefonía Bluetooth y una de las computadoras de a bordo más completas del momento.

También incluye butacas calefaccionables, un equipamiento costoso y poco necesario para un clima como el nuestro, donde los únicos habitantes que le encontrarán alguna utilidad probablemente sean los pingüinos patagónicos. Una butaca con ventilación hubiera sido una buena idea para no pegarse al tapizado en verano.

El habitáculo es amplio y extremadamente confortable. Es ordenado, luminoso y está bien ventilado. Fue diseñado mediante un uso inteligente del espacio y esto implica que cada objeto encontrará su lugar a bordo. Hasta tiene un simpático clip de plástico transparente ubicado a un costado del lado interno del parabrisas. El manual de usuario lo describe como “gancho para tickets de estacionamiento”.

El conocedor del viejo Passat que se suba por primera vez al nuevo modelo tendrá la sensación de que para muchas cosas tendrá que volver a aprender a manejar. Las cerraduras tradicionales no existen más y la llave se convirtió en una especie de pastillero con botones que hay que insertar en el tablero para encender el motor.

También desapareció la palanca del freno de mano, que fue reemplazada por un freno electrónico de estacionamiento y que se activa desde un botón en el tablero. Punto a favor: simplifica el arranque en pendientes empinadas, de manera que la maniobra que antes implicaba quemar embrague y salir arando, ahora es sencilla y armoniosa, ya que el freno se desactiva de manera automática cuando la transmisión empieza a empujar.

Punto en contra: el divertimento inmaduro de tirar del freno de mano para hacer derrapar un tracción delantera queda desterrado por completo. Además, el control electrónico de tracción y el de estabilidad vigilan todo el tiempo para que nos comportemos como adultos maduros y responsables.

El motor de la unidad probada era un cuatro cilindros de dos litros con inyección directa y admisión variable. Entrega 150 caballos de potencia, que son suficientes para superar los 210 km/h, aunque el chasis y la suspensión dejan en claro que este auto está en condiciones de digerir varios pingos más. Para eso está la versión V6 de 3.2 litros y 250 caballos que encaja a la perfección en este conjunto.

El chasis del nuevo Passat parte de la plataforma estirada del Golf V. Aunque resulta algo justo de potencia, el auto se siente ligero y ágil, a lo que contribuye en gran parte la caja manual de 6 velocidades. El rolido es mínimo y el andar es fluido.

Por aspecto y dimensiones el Passat ya no es un auto discreto, aunque sí lo es en la perfección de su comportamiento y en el sobrio funcionamiento de todos sus comandos, que no brindarán ningún sobresalto al conductor una vez que aprenda a dominarlos.

El motor naftero 2.0 agrega otra cuota de discreción, porque es perfecto para el manejo cotidiano, si bien en esta arquitectura resulta algo falto de pasión. El viejo Passat era un auto que pasaba desapercibido por fuera, pero los usuarios sabían que brindaba generosas dosis de placer por dentro. Este Passat es imponente y llamativo por fuera, mientras que al volante se lo siente perfecto, previsible e infalible. Casi aburrido.

FICHA TECNICA
Precio: $ 128.900
Motor: delantero transversal, 4 cilindros en línea, 4 válvulas por cilindro, doble árbol de levas, inyección directa de combustible con admisión variable.
Cilindrada: 1.984 cc
Potencia: 150 CV a 6.000 rpm
Transmisión: caja manual de 6 velocidades, tracción delantera con control de tracción (ASR), control de estabilidad (ESP) y diferencial autoblocante electrónico (EDS).
Peso: 1.389 kg
Velocidad máxima: 213 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 9,4 segundos.

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