Crítica: Kia Soul 1.6

Por Alexandre Carvalho
Fotos de Ivan Carneiro

Comiencen a acostumbrarse. Desde el momento en que Kia lanza el Soul en el Mercosur, la percepción de la marca coreana empezará a cambiar. Mezclando elementos de vehículos urbanos (como el Mini) con los de algunas SUV, el nuevo compacto tiene un diseño robusto y jovial, que no remite a nada que la empresa haya hecho hasta hoy.

Este cajoncito de cuatro ruedas con líneas de vértices redondeados es el primer paso de Kia en su intento por lograr modificar la imagen de la marca. El primer paso consiste en dejar de lado la timidez para atreverse a un poco más.

Con el Soul, Kia se propone sorprender a varios tipos de consumidores. Agradará a los jóvenes, a aquellos que busquen un auto urbano espacioso y a los que gustan de la robustez de las SUV.

¿Pero estamos ante un utilitario deportivo? Es cierto que este compacto tiene muchas características de esos vehículos. Vamos a contabilizarlas: la primera es la fuerte estética, con la frente alta y encrespada. La segunda es la posición elevada para conducir. La tercera, el generoso espacio interior.

Es apenas cinco centímetros más largo que un Corsa Classic Sedán. El Soul mide 4,10 metros de largo y tiene una distancia entre ejes de 2,54 metros (garantía de holgura para las piernas de los pasajeros traseros). Además de eso, el acceso al habitáculo es excelente. Nadie se va a golpear la cabeza al subir a bordo o al acomodarse.

Más similitudes con las SUV y crossovers. Las salidas de aire en los guardabarros delanteros, cerca de las puertas, son muy parecidas a las utilizadas por Land Rover en la Discovery. En el Soul, son apenas decorativas. Las barras longitudinales del techo y el paragolpes con una discreto barra de protección negra, se inscriben en el estilo de la línea Adventure de Fiat.

El desempeño del motor 1.6 de 16 válvulas está lejos de recordar a una SUV. Es una mecánica pensada para la ciudad, con gran agilidad de respuesta, en combinación con una caja de cambios de engranes precisos y relaciones más largas que en otros modelos de la marca, como en el nuevo Cerato. Pese a ello, la mecánica es un bastante ruidosa a partir de las 2.500 rpm.

Kia quiere que el Soul despierte pasión entre los potenciales clientes, especialmente entre los más jóvenes (incluyendo a los “jóvenes de corazón”, como dice la marca). Por eso se prestó especial atención al estilo presentado en su interior.

El panel de instrumentos está inclinado hacia atrás y facilita la lectura de todos los indicadores. Todos los portaobjetos están revestidos por dentro con una terminación colorida, como el rojo vivo de la unidad probada. Esos portaobjetos no son nada fáciles de abrir, vale aclarar.

Todas las butacas están tapizadas con telas que llevan impreso el nombre del auto, como en las series especiales de algunas marcas deportivas.

En un primer momento, el Soul solamente llegará a Brasil y Argentina en la versión 1.6. Si el consumidor lo aprueba –tarea difícil, teniendo en cuenta que el precio sería aún más elevado- es posible que llegue la versión 2.0 de 140 caballos.

En caso de que el Soul tenga una buena demanda, puede convencer al representante de Brasil a concretar los planes postergados de montar una fábrica local. La decisión final dependerá del público consumidor y, por supuesto, de la marcha de la economía regional.

* Copyright de AutoEsporte. Derechos de reproducción y traducción de Argentina Auto Blog.

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