Frente a frente: Kia Soul y Honda Fit

Por Daniel Messeder
Fotos de Fabio Aro

Miren al Kia Soul e intenten ser indiferentes. Imposible, ¿verdad? Gustes o no de su estilo, hay que admitirlo: no existe ningún automóvil hecho en Corea con tanta personalidad. En general y hasta ahora, las marcas coreanas aprovechaban elementos de diseño de modelos europeos, japoneses y norteamericanos. Pero esta vez Kia fue directo a las fuentes: contrató al diseñador alemán Peter Schreyer, autor del primer Audi TT, para nombrarlo Jefe de Diseño de la compañía. Firmado por Schreyer, el Soul representa una “nueva alma” para Kia, con perdón del slogan publicitario.

El Soul acaba de ser presentado en la región junto a un baldazo de agua fría: su precio base arranca en 22.900 dólares (en la Argentina). Dependiendo del equipamiento, puede llegar hasta los 30.900 dólares.

Con una clara propuesta urbana, un estilo diferenciador y semejante precio, el Soul invade directamente el terreno del New Fit. Por eso, escogimos a este Honda para darle la bienvenida al nuevo inmigrante asiático.

Antes de comenzar, una duda: ¿cómo puede ser que el Soul venga del otro lado del planeta, pague 35% de impuestos a la importación y cueste casi lo mismo que un auto fabricado en Brasil? ¿Es mi impresión o la gente de Honda está lucrando mucho con el Fit?

De vuelta al comparativo, juntamos al Soul 1.6 Classic (22.900 dólares) con el Fit 1.4 LXL manual (18.800 dólares). La versión ideal para comparar con el Soul hubiera sido el Fit EXL 1.5 manual (20.900 dólares), pero en Honda no tenían unidades disponibles.

Además de los ítems comunes a los dos, como el aire acondicionado, el airbag doble y los frenos ABS, el Kia trae faros antiniebla, llantas de 18 pulgadas y portaequipaje en el techo.

Las versiones más caras del Soul también traen una cámara en el espejo retrovisor que transmiten imágenes de lo que ocurre en la parte trasera del auto al maniobrar en estacionamientos. Es una buena opción para un auto con unos pilares traseros tan gruesos, que comprometen la visión. Los retrovisores laterales, en cambio, son tan grandes y eficientes como los del Fit.

La visibilidad hacia delante va a agradar a quienes gustan de las SUV pequeñas. En el Soul, el conductor está ubicado a la misma altura que en una Ford EcoSport. Pero la gente de Ford no debe temer por la competencia. Además de la gran diferencia de precio, el Soul no es apto para ningún tipo de incursión fuera del asfalto. La altura libre del suelo es de apenas 16,5 centímtros, en comparación con los 20 centímetros de la EcoSport.

La posición de manejo es elevada, pero no perfecta. El volante sólo se ajusta en altura (el del Fit también lo hace en profundidad) y el respaldo se regula con una palanca, contra una rueda más precisa en el Honda. El Kia resulta mejor en la regulación de la altura del asiento.

Las butacas del modelo coreano tienen un tapizado alegre (y eso que todavía no vieron el interior de la guantera, en color rojo), con el nombre “Soul” estampado. Los plásticos son de buena cualidad en ambos contendientes, con texturas agradables. El acceso a los comandos es fácil. En cuanto al instrumental, al Soul sólo le falta el indicador de consumo promedio que sí tiene el Fit.

En ambos, solamente el vidrio del conductor se abre con el sistema de “un toque”. A diferencia del Honda, las puertas del Kia no se traban de manera automática al rodar.

Toda una paradoja: aunque la comodidad de manejo no es el punto fuerte de esta dupla, espacio interior hay de sobra. El Honda es un auto muy amplio, pero el Soul ofrece una mayor distancia entre ejes (2,55 metros contra 2,50 metros) y una altura superior (1,61 metros contra 1,53 metros), por lo que los pasajeros del Kia quedan aún más holgados, además de tener un acceso más fácil a la cabina. Prácticamente no hay que agacharse para entrar en él.

No hay que esperar, sin embargo, que el Kia tenga la misma versatilidad que su rival. En el Soul apenas se puede rebatir el respaldo trasero, mientras que la butaca trasera del Fit puede asumir diversas configuraciones. Y el baúl del Honda también es mayor: 345 litros contra 279. Para amenizar, el Soul tiene un compartimiento para pequeños objetos debajo de la alfombra del baúl. La rueda de auxilio del Kia es pequeña, de uso temporario.

Hora de terminar con mi mayor curiosidad sobre el Soul: ¿será tan lúdico de manejar como de ver? Lo que encontré fue un auto, en general, tan agradable de manejar como el Fit. El cambio tiene engranes suaves y los pedales son livianos. La dirección eléctrica es bastante ligera en la ciudad.

En la ruta, descubrí que el peso de la dirección resulta un poco artificial. En este aspecto, la dirección del Honda (también eléctrica) resulta más precisa. Aún así, me quedaría con el Soul para realizar un viaje largo. El motor coreano gira a menos revoluciones en velocidad crucero (3.500 rpm a 120 km/h contra 3.600 rpm del más ruidoso Fit) y tiene un mayor empuje en los adelantamientos.

Es que el motor 1.6 de 16 válvulas es uno de los puntos fuertes del Soul. Con 124 caballos de potencia es uno de los 1.6 más potentes de nuestro mercado, con un consumo de 10,6 kilómetros por litro que resulta moderado.

Tanto el Soul como el Fit requieren un mayor uso de la caja de cambios para sacar mejor provecho del torque. En los tiempos de aceleración, el Kia demandó 11,2 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h, mientras que el Fit 1.3 16 válvulas (que la marca denomina 1.4) tardó 12,5 segundos. Y la diferencia podría ser mayor si el Kia no tuviera ruedas tan grandes de 18 pulgadas (el Fit tiene llantas de 15), con grandes neumáticos que pesan en las arrancadas. Se trata de una clara victoria del diseño por encima de la maniobrabilidad.

La suspensión del Soul es mucho más confortable que la del Fit, pero con los baches de las calles las llantas de perfil bajo transmiten gran parte de la incomodidad al habitáculo.

El Soul parece ser un auto bien resuelto, que mostró algunas virtudes más allá de su diseño moderno. Tal vez sirva de alerta para Honda, al menos para que baje el precio del Fit.

Para quien desconfíe de cambiar a una marca japonesa por una coreana, Kia ofrece la misma garantía de su oponente: tres años o 100 mil kilómetros.

* Copyright de AutoEsporte. Derechos de reproducción y traducción de Argentina Auto Blog.

Scuderia Fiat

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