Crítica: Volkswagen Fox 2010

Por Alberto Cataldi
Fotos de Marcos Camargo

El Fox cambió. Y ya era hora. En el mercado desde 2003, el chico de Volkswagen consiguió superar la marca de un millón de unidades producidas sin pasar por grandes alteraciones visuales.

Pero la marca alemana parece que estuvo atenta a las demandas de los clientes durante este tiempo y realizó clínicas de evaluación con 60 concecionarias de Brasil y diversos compradores para definir lo que podría ser mejorado. Sobre todo ahora que debe encarar la llegada de dos competidores de peso: el Renault Sandero y el Chevrolet Agile.

Por eso mismo, basta con mirar el nuevo Fox para percibir que los cambios fueron puntuales, aunque significativos. Sus principales características siguen intactas: pequeño, espacioso, buen despeje del suelo, techo alto y con gran cantidad de portaobjetos en su interior.

Por otro lado, el proyecto se adaptó a las principales necesidades de los usuarios, principalmente en el interior.

Pero antes de pasar al interior, hablemos del exterior. El Fox recibió una nueva trompa, con un rediseño del conjunto óptico, del paragolpes y de la parrilla frontal. El objetivo fue otorgarle la nueva cara global de Volkswagen. “El Fox es el segundo modelo de VW en el mundo en recibir este diseño frontal, después del Polo”, apuntó Fabrício Biondo, gerente ejecutivo de Marketing de VW Brasil.

Los cambios dejaron al Fox más cerca del Polo y el Golf europeos, con trazos rectos que insinúan cierta deportividad. Los faros, incluso, fueron inspirados en ojos humanos, según explicó el jefe de diseño de VW Brasil. Esto incluye un contraste negro en la parte superior y uno blanco en la parte inferior. Casi como un toque de rímel. Entre los opcionales, se ofrece con sensores de estacionamiento en los paragolpes.

En el lateral recibió nuevos frisos en la base de las puertas. Son grises en las versiones básicas y cromados en el tope de línea, que se denomina Prime en Brasil.

Llaman la atención los nuevos retrovisores, más aerodinámicos y con la posibilidad de incorporar los intermitentes en opción.

La parte trasera ahora cuenta con una nervadura más marcada en el centro de la tapa del baúl, demarcando la mitad de los conjuntos de ópticas posteriores, que también fueron rediseñadas. Ahora forman una especie de letra “C” cuando están encendidos. Las luces antiniebla se ubican ahora en la base del paragolpes trasero, dándole al auto una apariencia más ancha.

Pero el interior, ese sí que parece otro auto. Desapareció el viejo panel con indicadores pequeños. Los instrumentos ahora están distribuidos en cuatro relojes: dos generosos para el velocímetro y el tacómetro, y dos menores para la temperatura del motor y el nivel de combustible. Estos indicadores están separados por un luminoso display vertical, que exhibe la información de la computadora de a bordo.

El diseño de la consola central fue reformulado, quedando un poco más orientado hacia el conductor. Resulta ahora mucho más práctico acceder a sus comandos. Los selectores del aire acondicionado también fueron remodelados, quedando con tres perillas separadas y eliminando las perillas superpuestas.

El Fox también recibió una nueva guantera (aunque pequeña), sin perder la gaveta que continúa debajo del asiento del conductor.

Hablando de eso, las butacas tienen nuevas opciones de estampado y costuras, todas en colores más bien oscuros, evitando los problemas de los antiguos tapizados, que se ensuciaban con facilidad.

¿Debajo del capot? No hay nada nuevo. Las opciones de motorización continúan siendo las mismas: 1.0 y 1.6. La cilindrada más baja mantiene los mismos problemas de torque, debido al peso del vehículo. Este motor, que no se ofrece en la Argentina, acaba de reportar un problema en Brasil, debido a una deficiencia de lubricación que ocasiona ruidos excesivos en la mecánica. La empresa descartó la necesidad de realizar un recall, debido a que no se afectan cuestiones relacionadas con la seguridad, pero amplió la garantía de los motores de tres a cuatro años.

El Fox es ideal para funcionar con el motor 1.6 VHT de 98 caballos de potencia. Responde bien a las aceleraciones y transmite un mínimo ruido a la cabina. Cuando el Fox se lance en la Argentina durante los primeros meses del 2010 se definirá si seguirá ofreciéndose la variante 1.9 diesel de escasos 64 caballos.

En Brasil, mientras tanto, el Fox se suma a la oferta de los autos pequeños con caja automática al incorporar una versión con cambio I-Motion, que tiene comandos ubicados detrás del volante. Los tironeos en los cambios de marcha son mínimos, comparándolo con modelos como los Fiat Dualogic.

Sólo habrá que mantener algunas discusiones acaloradas con la transmisión cuando se transiten subidas a velocidad media: el sistema puede insistir con elevar la marcha, haciendo que el auto pierda velocidad, obligando a rebajar nuevamente.

En Volkswagen se enorgullecen al decir que el Fox inauguró el segmento de los llamados “high roof” (“techo alto”). Ahora, la marca parece apresurarse para no perder espacio frente a los competidores que surgieron desde entonces. Sabiendo aprovechar las cualidades y mejorando los defectos, la marca garantiza buenas razones para mantenerse en los puestos de liderazgo.

Sólo resta desear que no demore otros seis años para hacer los cambios que los clientes piden.

El Fox 2010 junto al viejo Fox.

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