Crítica: Audi S4

No hay nada como un día de semana, lejos de una carrera convocante, para apreciar en toda su magnitud el lamentable estado de abandono del Autódromo de Buenos Aires. Alambrados perforados, calles de acceso con más baches que la Luna, tribunas que ya no recuerdan ni el olor de la pintura, baños hediondos y una terraza de boxes que se descascara en el recuerdo de las viejas y buenas épocas. Hasta causa gracias pensar que algunos imaginan que la Fórmula 1 pueda volver a correr en este escenario.

Desde hace casi una década, el único oasis entre tanta ruina es el Driving Center que Audi Argentina tiene en los boxes. Por contraste, la decoración de este salón donde se brindan los cursos de manejo con los autos de la marca alemana, parece más un bar chill out que una academia de conductores.

Tal como se informó la semana pasada, desde el lunes y hasta el sábado, el Driving Center se convirtió en la sede del S Experience, un evento que invita a todo el público en general a manejar gratis los modelos más potentes de Audi.

Para esta ocasión, el box cool de la marca duplicó su superficie para exponer su gama completa de modelos. Y eso no es nada: la calle de boxes se cubrió con una glamorosa alfombra roja para estacionar todos los modelos disponibles para probar.

La jornada de hoy del S Experience estuvo dedicada a la prensa y cada periodista podía elegir uno sólo entre los siguientes modelos: S3, S3 Sportback, S5, RS6 y S4.

Argentina Auto Blog se inclinó por este último, que consiste en la novedad del momento: el primer Audi S que se lanza en casi seis meses.

A la espera del nuevo RS4 que se presentará en Europa recién dentro de un año, el S4 es la versión más deportiva de la nueva generación del sedán mediano A4.

Por fuera, los cambios son casi imperceptibles para el común de la gente. Los entendidos, sin embargo, notarán enseguida los espejos retrovisores con carcaza de aluminio pulido –rasgo distintivo de todos los Audi S-, las llantas de aluminio fundido de 18 pulgadas, el nuevo paragolpes con spoiler integrado y el pequeño deflector ubicado sobre la tapa del baúl.

Por dentro, tiene un equipamiento muy similar al A4 3.2 FSi de 265 caballos. Sin embargo, se destacan con facilidad las butacas deportivas tapizadas en cuero y alcántara, el volante de cuero de tres radios y las numerosas molduras con el logo S4.

La propuesta de este sedán de cuatro puertas y capacidad para cinco personas es la de ofrecer un auto deportivo que se pueda utilizar todos los días. Su interior es confortable y para nada estridente. La butaca tiene regulación eléctrica y el volante se ajusta en altura y profundidad, pero sólo con un comando manual bastante tosco.

Por lo demás, el interior del S4 es un concierto de excelentes materiales y formidable calidad de terminación, al nivel del estándar que en los últimos años Audi supo imponer a las automotrices de todo el mundo, incluyendo a Mercedes-Benz.

Pero lo interesante del S4 se esconde debajo del capot. Tal como lo indica la moda internacional del downsizing -que propone reemplazar los motores de gran cilindrada por otros más pequeños y eficientes-, Audi cambió el V8 atmosférico de 4.2 litros y 344 caballos de potencia del viejo S4 por un más responsable V6 3.0 con compresor volumétrico y 333 caballos de potencia.

El primer efecto de este achicamiento es que el consumo de combustible bajó de manera abrupta: pasó de un promedio de 13,3 litros a 9,7 litros cada 100 kilómetros.

En contra de lo que se podría esperar, el torque también mejoró. Pasó de los 410 Nm del V8 a los 440 Nm del V6. El nuevo S4 también acelera mejor: alcanza los 100 km/h en 5,1 segundos, nada menos que medio segundo más rápido que su antecesor.

¿Esto quiere decir que el viejo S4 tenía dos cilindros inútiles? Nada de eso. A pesar del esfuerzo que Audi admite haber realizado en los laboratorios de acústica, la superioridad tecnológica del V6 no logró igualar el sonido del V8. Tanto al ponerlo en marcha como al acelerarlo a fondo, el nuevo S4 suena más edulcorado que, por ejemplo, el gutural S5 que también estaba hoy en el Gálvez. Por eso mismo, todo indica que el futuro RS4 seguirá teniendo un V8.

El sistema Audi Drive Select –un cerebro informático que controla el funcionamiento del motor, la suspensión, el diferencial, el acelerador y la dirección- permite que en el modo Comfort, el S4 se comporte como el más burgués de los sedanes. Las siete marchas de la caja S-Tronic se escalonan de manera pausada, la dirección es liviana como una pluma y las suspensiones imitan el rolido hipnotizante de un pequeño bote.

Lo bueno es que también está la opción Dynamic, que estira los cambios hasta casi el corte de inyección, endurece las suspensiones y pone en acción todos los trucos de magia del nuevo diferencial deportivo Torsen. El 60% del torque se envía a las ruedas traseras, pero cuando las papas queman distribuye las fuerzas de forma variable para ayudar a tomar mejor las curvas.

Cada vez que yo entraba un poco pasado en una curva –ocurrió más de una vez esta mañana- lo que empezaba insinuándose como un penoso subviraje se convertía con rapidez en un comportamiento neutro adentro de la curva y, pocos metros después, en un leve –controlable, seguro, previsible, delicioso- sobreviraje al empezar a acelerar en la salida.

El sistema es tan genial que empecé a provocarlo a propósito. No falló ni una vez.

Audi Argentina sostiene que el rival natural del S4 es el Mercedes-Benz C 63 AMG con 457 caballos de potencia. Sin dudas, pecan de optimistas y subestiman a la gran bestia de la estrella. Lo cierto es que Mercedes no tiene un Clase C para este segmento. El rival directo del S4 es, sin dudas, el nuevo BMW 335i Sedán X-Drive (300 caballos de fuerza y 88 mil dólares de precio) que ya está en los concesionarios argentinos.

Donde Audi no falla ni un milímetro es en definir al S4 como un deportivo para todos los días. Es cómodo, discreto, está muy bien equipado, es capaz de correr a velocidades prohibidísimas sin inmutarse y hasta tiene valores de consumo políticamente correctos.

De toda la línea S de Audi, el S4 se presenta como la opción más lógica y equilibrada. Estuve a punto de agregar el adjetivo “racional”, pero los 98 mil dólares de precio se me atragantaron en el teclado.

Nota: El Audi S Experience continuará hasta el sábado en el Autódromo de Buenos Aires. Está abierto a todo el público en general. Para ser invitado, hay que inscribirse de manera gratuita acá.

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