Frente a frente: Fiat Uno y Chery Face


Por Daniel Messeder
Fotos de Ivan Carneiro

El mundo está lleno de gente queriendo tener un iPhone4, la más nueva generación del celular de Apple. Pero en algunos negocios también es posible encontrar el Hiphone4, una versión china que cuesta diez veces menos, pero cuenta con algunos recursos que el iPhone no tiene.

“Es una copia, pero una copia que sintoniza televisión digital y acepta dos chips con números diferentes”, explican los vendedores. Hago un rápido test y veo que el sistema es lento, la pantalla tiene baja resolución y el diseño que parecía interesante de lejos impacta bastante menos de cerca. Tiene toda la pinta de que el juguetito no puede durar mucho.

Valoro el intento, pero prefiero comprar el original.

De regreso a la redacción me encuentro con una llave de VW sobre mi escritorio. “¿Quién se olvidó una llave de Fox viejo acá?”, les pregunto a mis compañeros. Agarro la llave y miro con más atención: no es una llave de VW, es una llave de Chery, que tiene un diseño muy parecido. Mi unidad de pruebas del Face había llegado.

“Acá estamos ante una copia más”, pensé luego de haber acelerado la Chery Tiggo, un clon de la vieja Toyota Rav4. Pero al encontrarme con el Face en el garage me agradó descubrir un diseño inédito. La carrocería es obra del estudio italiano Bertone y no es copia de ningún otro modelo.

Aunque no tenga mucha personalidad –cosa que los autos coreanos recién comienzan a tener ahora-, su estética es simpática y ciertamente va a ayudar a que el Face se vea seguido por las calles.

Además de un precio de batalla de 55.500 pesos en la Argentina, el Face ofrece una garantía de dos años o 60 mil kilómetros, algo que no brindan muchos en su segmento.

Pero lo mejor del Face está en su relleno: aire acondicionado, dirección asistida, doble airbag frontal, frenos ABS, reproductor de CD con entrada para USB, computadora de abordo, levantavidrios eléctricos, espejos de regulación eléctrica, llantas de aleación de aluminio y hasta sensor de estacionamiento. Todo esto viene de serie.

Ante esa oferta me imagino que todos ya deben haber hecho el paralelismo con el Hiphone4: ¿realmente vale la pena? ¿Y la calidad?

Bueno, en esa misma categoría encontramos al nuevo Fiat Uno 1.4 Attractive, que ya está en preventa en la Argentina desde 53.300 pesos, aunque para ofrecer un equipamiento similar al del Face habrá que pagar 57.180 pesos. Así y todo, por ese precio vendrá sin llantas de aleación (920 pesos más), ni sensor de estacionamiento, ni espejos eléctricos, aunque hay que admitir que su equipo de audio con Bluetooth es superior.

El Uno llega con la ventaja de pertenecer a una marca más establecida en nuestro mercado, lo que sin dudas garantiza un mejor valor de reventa.

No sé si me acerqué al Face esperando poco de él (tal vez por la mala impresión que me dejó la Tiggo), pero la verdad es que representa un paso adelante en la evolución china.

A pesar de algunas diferencias en los tonos de la pintura, la carrocería está bien montada: hay poco espacio entre las chapas y las gomas están bien fijadas. La impresión también es positiva en la cabina.

Tiene plásticos duros, como es regla en este segmento, pero sin rebarbas o partes que no encajan. Las puertas (y hasta las columnas) están forradas en un tejido suave, de patrón claro, en el mismo tono de los tapizados de las butacas.

Estos colores están más pensados para el gusto europeo (en el Mercosur se prefieren siempre los tonos más oscuros, como el gris y el negro), pero ese no es un problema. Sí está mal que sobre tela en las costuras de algunas butacas, y que el patrón de montaje no sea coherente. Nuestra unidad de pruebas tenía una espuma firme (y hasta incómoda) en la butaca del conductor, mientras que el acompañante tenía un relleno de densidad más blanda.

El tablero de instrumentos, en cambio, es bonito y vistoso, con iluminación en azul (que debería tener encendido permanente, porque el cuadro es profundo y resulta oscuro incluso de día). Tiene detalles que muestran cuidado, como regulación eléctrica de la altura de los faros y luz en el baúl.

A pesar de la butaca dura, el volante se regula en altura (poco, pero regula) y la posición de manejo es buena.

El Face ofrece hasta algunas lecciones para el nuevo Uno, como intermitentes en los laterales, comandos de los leantavidrios eléctricos en las puertas (que accionan todas las ventanillas, mientras el Fiat sólo comanda las delanteras).

En términos generales, sin embargo, el Uno es un auto de proyecto mucho más avanzado en términos de acabado, montaje y ergonomía.

Las familias son bienvenidas en el Fiat. En el Chery cuenta con buen espacio para las piernas y la cabeza en la butaca trasera, pero es angosto y estrecho. También más corto, lo que hace que su baúl sea más reducido: 182 litros contre 238 litros del Uno.

Pero lo que realmente incomoda a los pasajeros del modelo chino es la suspensión. Con un arcaico eje rígido en el tren posterior (el Fiat tiene eje de torsión), el Face es duro y no tolera las calles bacheadas. Cada imperfección en el asfalto es un golpe transferido a los ocupantes, además de un notable barullo a plástico en la cabina.

Es mejor no abusar de la velocidad, porque el auto rebota en los pisos en mal estado y no transmite seguridad. La dirección también necesita una mayor precisión: es lenta y errática en las maniobras.

Más tolerante a los baches, el Uno se inclina bastante en las curvas, pero es mucho más obediente a las órdenes del conductor.

A los mandos del Face se advierte una falta de progresividad. El acelerador es liviano hasta la mitad del recorrido. Después se endurece. El embrague tiene demasiado recorrido inútil y el freno demora en responder (aunque esto no afecta las distancias de frenado).

Aún así, el Chery Face no decepciona al volante. El motor 1.3 de 16 válvulas y 83 caballos de potencia es suave incluso a regímenes muy altos, y entrega un buen empuje a rotaciones medias, con un torque de 114 Nm entre las 3.500 y 4.500 rpm. El cambio tiene engranes fáciles, aunque secos.

La agilidad demostrada en el tránsito se confirmó en la pista de pruebas, donde el Face consiguió números mucho mejores a los informados por el fabricante. Con 12,9 segundos de 0 a 100 km/h, aceleró más rápido que el Uno, que marcó 13,1 segundos.

Y eso que el Uno tiene un motor más potente con 85 caballos, aunque con sólo dos válvulas por cilindro. Donde el Fiat sí saca ventaja es en las recuperaciones, gracias a un torque superior de 124 Nm.

El motor Acteco del Face –fruto de una alianza entre Chery y la firma austríaca Avl– tiene un funcionamiento más silencioso y refinado que el Fire 1.4 Evo en toda condición. En el Uno, la vibración del motor es tan grande que, incluso parado en el tránsito, el retrovisor interno tiembla.

Con una relación de quinta marcha más larga (el motor trabaja a 3.400 rpm a 120 km/h), el Face logra una mejor economía de combustible. Realiza 12,8 kilómetros por litro, un valor que el Uno (que a 120 km/h trabaja a 3.700 rpm) está lejos de alanzar.

Cuando los autos coreanos llegaron al mercado, pocas gente imaginaría que en el 2010 muchos de ellos serían objeto del deseo del público, casi tanto como el iPhone4. Los primeros autos chinos todavía recuerdan al Hiphone4, pero el Chery Face demuestra un avance. Si bien aún no tiene fuerza para vencer al nuevo Uno, al menos surge con claridad como una opción a ser considerada.

Aunque todavía tenga un largo camino por recorrer, el Face demostró un buen desempeño y un óptimo consumo, fruto de un motor más moderno que el de Fiat. Aún así se advierte una falta de mayor precisión mecánica, sobre todo en dirección y suspensión. El precio es atractivo, pero todavía permanece la duda de si el Face es un buen negocio.

¿La buena noticia? Los chinos están evolucionando.

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