Con un Torino por la red vial más extensa del Nuevo Mundo

Por Federico Kirbus
www.kirbus.com.ar

Desde el Cuzco, el ombligo del imperio Inca, hasta Quito al Norte, y hacia el Sur por el desierto de Atacama al actual Chile, a la montaña y a la costa, aunque nunca penetrando en lo que hoy es territorio argentino: más de cinco mil kilómetros tenía la red vial de los famosos amos del antiguo Perú.

Caminos rectilíneos hasta donde la vista alcanzaba – sin embargo, jamás transitada por una sola rueda, simplemente porque en América no se había inventado este método fundamental de movilidad-.!

Sobre los caminos del Inca sólo trotaban llamas cargadas con mercancías, o bien corrían presurosamente los chasquis, que eran los mensajeros pedestres.

Caminos que no eran carreteras,  ¿cómo es posible? De verdad, salvo algún juguete de México (un caballito de terracota con unas arandelas que eran fijas y no giraban) nada se encontró en la América antigua que se pareciera a una rueda.

Sin embargo, ¿cómo pudieron los incas mover las gigantescas piedras que necesitaban para construir Sacsayhuamán, la fortaleza del Cuzco?

Como no queríamos darnos por vencidos ni satisfechos con teorías como la de los Dioses que movían esos bloques de roca de hasta 145 toneladas, ni con que estas moles fuesen trasportadas sobre trineos de madera arrastrados sobre la tierra natural, efectuamos en su momento un ensayo en los Laboratorios Físicos Ford en General Pacheco.

Hicimos la siguiente prueba de aplastamiento radial: cortamos de diversos árboles sendos trozos de ramas. Los rodillos de entre siete y diez centímetros de diámetro -y veinte centímetros de largo- eran de ciruelo seco, de álamo verde, de durazno verde y de paraíso seco y verde. Con este resultado sorprendente: un tronco de paraíso seco resistía una carga de siete toneladas. Y que por ende la roca más pesada de Sacsayhuamán podía haberse trasportado, empujándola, sobre una veintena de rodillos de madera.

Conclusión: La rueda era desconocida en América y, sin embargo, ¡se usaba una variante primitiva, pero eficaz de este aparejo de trasporte!

Mucho de lo que se escribió y atribuyó a los incas es equivocado, falso o incluso distorsionado adrede para torcer la historia. Esto empieza con el famoso Tesoro del Inca jamás hallado, continúa con la ramificación de los caminos de la red imperial y culmina en fraudes como el de las tristemente célebres Momias del Llullaillaco en Salta (leer investigación completa). Se trataba de niños indígenas que fueron depositados en sepulcros preparados adrede en la cima de este gran volcán a fin de simular que se trataría de los enterratorios más altos del mundo.

Nosotros quisimos saber la verdad. Experimentamos con los rodillos de leña para confirmar que sí existía en América una variante de rueda para trasportes de cargas pesadas (fuera de la red vial), y rematamos el ensayo colocando en las afueras de Cuzco nuestra cupé Torino sobre el empedrado del camino, que de aquí partía en dirección Norte.

No íbamos a llegar lejos. De todos modos, quisimos rendir de esta manera un homenaje a la red vial más extensa del Nuevo Mundo.

Bosquejo de la red imperial Inca. Al lado, dos rodillos luego del ensayo, con resultados sorprendentes de aplastamiento radial: uno de los segmentos resistió una carga de hasta siete toneladas.

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