Crítica: Toyota Corolla SE-G

¿Cómo es posible que el Toyota Corolla se haya convertido en el auto más vendido del mundo? ¿Cómo puede ser que durante los últimos 44 años, cada 40 segundos, en alguna parte del planeta una persona haya elegido un auto que nunca se destacó por su diseño, su personalidad o su dinamismo?

Estos interrogantes no tienen respuesta siempre que sean planteados por personas que piensen que los autos son objetos pasionales, más que meros transportes. Mágicos, más que mecánicos. ¿Acaso las más de 30 millones de personas que compraron un Corolla están equivocadas? Nada de eso. El error está en pensar que a todo el mundo le apasionan los autos o que pueden pasarse horas debatiendo sobre las maravillosas puertas dihedrales del Alfa 33 Stradale de 1967.

El Corolla es el auto más vendido del mundo justamente porque a la mayoría de este planeta no le importan los autos: sólo quieren un medio de transporte confiable y accesible para ir a comprar el pan, que es lo que en realidad les interesa.

Por eso, recibir la invitación para probar el nuevo Corolla producido en Brasil me emocionó tanto como sacar un turno para ir al dentista. Tomé coraje sólo cuando decidí a encarar la tarea no como una prueba de manejo, sino como la investigación de un verdadero fenómeno antropológico: desentrañar a ese bípedo espécimen conductor llamado Homo Corolla.

Por fuera

Es distinto. Se ve mejor. Resulta más elegante. La trompa recuerda al Camry. Nada de eso, sin embargo, es suficiente para mover el amperímetro del Homo Corolla. Lo que él quiere en su auto es una imagen conservadora y discreta. Que se pueda estacionar en la calle sin contratar a un equipo de guardaespaldas. Que hable de la posición social de su propietario, pero sin caer en ese incómodo defecto que es la jactancia. Y, ante todo, que sea un símbolo de la madurez de su propietario, lo cual no siempre es sinónimo de “auto para viejos”. Toyota jamás seguiría con el Corolla el camino estilístico que Honda tomó con el Civic, con su afilado perfil de navaja y la trompa de inspiración intergaláctica.

Sin embargo, a las dos marcas japonesas que producen estos autos en el Brasil hay que reconocerles algo: el esfuerzo de ofrecer sus diseños lo más cercanos posible a lo que disponen los usuarios de Japón, Europa y Estados Unidos. Toyota ya había dado un primer paso al producir en Zárate la misma Hilux que se puede comprar en Londres, por ejemplo.

En un mercado donde hay firmas como Peugeot, que creen que pueden llamar 207 a un 206 con una trompa diferente, la estrategia de las marcas japonesas merece ser destacada.

Por dentro

Acá se encuentra la principal novedad del flamante Corolla. La anterior generación tenía menos instrumental que una bicicleta y la decoración del habitáculo resultaba más triste que un arbolito de Navidad en marzo. Por supuesto, la cabina del nuevo Corolla no es la nave espacial de inasibles luces de diodos redirigidos que adornan al interior del Civic, pero se advierte un esfuerzo importante por ofrecer un espacio más amable y placentero.
La versión que probé era la más equipada: la SE-G, que viene de serie en una terminación de color beige, con detalles cromados e insertos de plástico en símil madera.

Al ver estas planchuelas plásticas siempre me conmueve imaginar al diseñador autopartista que dedicó horas de esfuerzo para delinear los nudos, anillos y vetas de un árbol que no existe. A mi modo de ver, si el presupuesto de un fabricante no alcanza para utilizar madera de verdad siempre resultará más honesto colocar plásticos de buena calidad antes que una imitación de algo que se nota que no es real.

De todos modos, con 42 años de experiencia en la materia, si en Toyota eligieron este material es porque saben que al Homo Corolla le agrada. Es más: si hay algo que le fascina a este espécimen y que lo convierte casi en un apasionado del Corolla (estado espiritual que, como ya se señaló, entrañaría una contradicción en sí misma) es la solidez de la construcción. Siempre resultará una experiencia religiosa manejar un auto que –no hay dudas- está destinado a ser más longevo que vos.

Por lo demás, el habitáculo ofrece un amplio espacio para cinco adultos y un respetable baúl con 470 litros de capacidad. El equipamiento es muy completo e incluye: climatizador, butaca del conductor con regulación eléctrica, comandos en el volante del estéreo para seis CD, control de crucero y sensor de estacionamiento.

Sólo llama la atención la ausencia de dos elementos: el techo solar, que no se ofrece ni como opción, y la alarma de olvido del cinturón de seguridad, que pronto será obligatoria en todos los autos que se vendan en el país.

Motor y transmisión

Su diseño exterior no inspirará poemas y de las semillas de su tablero no crecerán bosques, pero la gran joya oculta del Corolla es su mecánica. El motor cuatro cilindros 1.8 con 16 válvulas y distribución variable VVT-i es una pequeña turbina que trepa de vueltas como un molinillo de café hasta más allá de las 6.000 rpm. Es un propulsor elástico, muy discreto en los consumos y que con 132 caballos ofrece potencia suficiente para que el Homo Corolla viaje con soltura en ruta.

Como ya ocurría en los anteriores Corolla, el motor es bastante ruidoso y la insonorización del habitáculo no cumple un gran trabajo en filtrar ese rumor. Las soluciones posibles son dos: mejorar el aislamiento o afinar el múltiple de escape para convertir el ruido en una música más agradable. Los viejos Honda con distribución variable tenían el mismo problema y hoy suenan con la fuerza de una orquesta sinfónica en sobredosis de anabólicos.

Más allá de eso, se trata de un motor excelente y duradero –como en todos los Toyota-, con una respuesta tan ágil y vivaz que dan ganas de arrancarlo de cuajo. Sí, arrancarlo, para ponerlo entre cuatro caños soldados con cuatro ruedas en cada extremo para acelerarlo a fondo hasta el fin de los días. Y ni siquiera esto será algo original: es exactamente lo que hace Lotus desde hace cinco años, que eligió a este motor VVT-i para impulsar a su ligero y deportivo roadster Elise.

Un detalle no menor: con la nueva generación, desaparecieron de la oferta el 1.6 naftero y el 2.0 diesel.

La caja automática de cuatro velocidades es un ejemplo de que la secuencialidad no siempre es el camino obligado que deben seguir las transmisiones modernas: inspirada en la tecnología del Camry, es una caja discreta y servicial en el tránsito cotidiano, que responde con rapidez y soltura cuando se la exige a fondo. Los rebajes entran cuando lo ordena el conductor y no una computadora programada en un laboratorio de otro continente.

En aceleraciones bruscas, los cambios se estiran justo hasta asomarse a la cornisa del corte de inyección. Sin embargo, todas estas son cosas que al Homo Corolla nunca experimentará, porque este espécimen suele caracterizarse por ser un ciudadano correcto, que jamás conduciría con semejante agresividad y porque “tirar rebajes” es un pasatiempo de personas inmaduras, como quien esto escribe.

Comportamiento

El Corolla es un auto con el que resulta muy fácil convivir todos los días y tal vez aquí radique uno de los principales secretos de su récord Guinness como best seller. Tiene un buen despeje del suelo adaptado a nuestras calles, un andar suave y un motor que responde muy bien en toda condición. Su interior no será deslumbrante, pero la posición de manejo es cómoda y relajada. En Japón saben que los embotellamientos de tránsito convirtieron al automóvil en el segundo hogar de millones de personas y el Corolla está pensado para pasar muchas horas dentro de él. En ruta es, una vez más, suave. La suspensión blanda es bastante sensible a los vientos laterales y los neumáticos tienen una excesiva tendencia a chillar en maniobras levemente deportivas. En viajes largos, sin embargo, la única incomodidad vendrá de parte de la invasión del ruido del motor en el habitáculo.

Conclusión

Con 44 años de experiencia, Toyota logró que el Corolla se convirtiera en un aparato tan simple, efectivo y cotidiano como una heladera o un microondas. Tal vez no sea emocional ni apasionante, pero exigírselo sería tan injusto como pedirle sensaciones de vértigo a una tostadora. Su función es más concreta: hacernos la vida más fácil. Como espécimen digno de un estudio antropológico, el usuario típico de este auto, el llamado Homo Corolla, nunca se interesará por los diseños vanguardistas ni las prestaciones deportivas del medio de transporte que guarda todas las noches de su garage.

Y esto no lo convierte en un ser primitivo o rudimentario. Si se tiene en cuenta que el Corolla es el modelo que acaba de convertir a Toyota en el mayor fabricante de autos del mundo, todo indica que el Homo Corolla es el hombre del futuro.

Los fríos números de la industria hoy indican que, aunque a algunos no nos guste, pedirle emociones a un auto es una práctica tan cursi y extemporánea como demodé.

Carlos Cristófalo

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FICHA TECNICA

Precio: 123.100 pesos

MOTOR
Tipo: naftero, delantero transversal, 4 cilindros en línea, 16 válvulas, distribución variable, inyección electrónica multipunto.
Cilindrada: 1.794 cc
Potencia: 132 CV a 6.000 rpm
Torque: 170 Nm a 4.200 rpm

TRANSMISIÓN
Tipo: tracción delantera
Caja: automática de 4 velocidades con regulación electrónica.

CHASIS
Suspensión delantera: independiente, tipo Mac Pherson, con barra estabilizadora.
Suspensión trasera: tipo barra de torsión con bujes de corrección y barra estabilizadora.
Frenos delanteros: discos ventilados
Frenos traseros: discos macizos
Dirección: piñón y cremallera con asistencia electrónica progresiva.

PRESTACIONES
Velocidad máxima: 190 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 11,1 segundos
Aceleración de 0 a 1000 mts: 33 segundos
Consumo urbano: 12,5 litros cada 100 km
Consumo extraurbano: 7,3 litros cada 100 km
Consumo medio: 8,2 litros cada 100 km

MEDICIONES
Peso en vacío: 1.640 kg
Capacidad de baúl: 470 litros
Capacidad de combustible: 57 litros
Largo: 4.540 mm
Ancho: 1.760 mm
Alto: 1.465 mm
Distancia entre ejes: 2.600 mm

EQUIPAMIENTO
Espejos retráctiles con regulación eléctrica
Faros de Xenón con regulación automática de altura y lavafaros
Limpiaparabrisas con sensor de lluvia
Llantas de aleación de 16′ pulgadas
Luz de giro incorporada en espejos exteriores
Sensor de estacionamiento
Sistema de control automático de encendido de luces
Aire acondicionado con climatizador automático digital
Apertura de baúl con comando a distancia
Apertura interna del tanque de combustible y baúl
Asiento del conductor con regulación eléctrica y vertical
Audio con 6 CD, MP3, WMA y 6 parlantes
Cierre central de puertas y cristales con comando a distancia
Columna de dirección regulable en altura y profundidad
Control de velocidad crucero
Display de información múltiple
Interior con detalles cromados y símil madera
Levantacristales eléctricos c/one touch y sensor de presión para las 4 puertas
Tablero “Optitron” con odómetro digital”
Tapizado, volante y panel de puertas revestido en cuero beige
Volante c/ control de audio y de display de información
ABS con distribución electrónica de frenado (EBD)
Air bag conductor y pasajero
Air bag laterales
Alarma antirrobo
Barras de protección contra impactos laterales
Cinturones de seguridad delanteros con pretensionador y limitador de fuerza
Faros antiniebla delanteros
Inmobilizador de motor

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