Crítica: Citroën C5 2.0 HDi Confort

Los autos más grandes y lujosos de Citroën siempre tuvieron una dosis de originalidad y glamour francés que los destacó del resto de la competencia. El DS, el CX y hasta el actual C6 fueron y son confortables obras de diseño admirable. Tal vez no sean del agrado de todo el mundo, pero nadie puede negar su exotismo. Con la anterior generación del C5, Citroën atravesó por un bache. Era un auto de gran tecnología, pero carecía del aura de sus ancestros. Este año salió a la venta en nuestro país la nueva generación del C5, un auto con el que la marca del doble chevrón se propuso no sólo recuperar el glamour perdido, sino también lograr una proeza aún más difícil: competir en calidad y estilo con los mejores sedanes alemanes.

Por fuera

No hay nada más subjetivo que comparar los diseños de diferentes autos, pero con el nuevo C5 se hace difícil evitarlo. Entre los sedanes medianos que importan las marcas generalistas europeas, lo veo más armónico que el Ford Mondeo, más moderno que el Volkswagen Passat y mejor logrado que mi favorito hasta el momento: el Peugeot 407.

El C5 incluso se da el gusto de incorporar esos detalles curiosos tan característicos de los Citroën de alta gama, como la luneta trasera que combina planos rectos y cóncavos. Y lo que es más importante: marca un quiebre rotundo con la estética del viejo C5, que entró en la historia por haber batido un récord mundial de envejecimiento prematuro.

Con 4.779 milímetros de largo se ubica a mitad de camino entre el más corto Passat (4.765 mm) y el más largo Mondeo (4.840 mm). El C5 es un auto que impone su elegante presencia sin estridencias, con unas ópticas de diseño vanguardista y unas muy atractivas llantas de 18 pulgadas de serie con rayos entrelazados.

Por dentro

De acuerdo con la información de PSA, el C5 comparte cerca del 80% de sus componentes con el 407, pero es difícil imaginarse dos autos más opuestos. El Citroën es más amplio, se siente mucho más sólido, los componentes a la vista son de una calidad superior y el confort es sobresaliente.

Tal vez el Mondeo y el Passat ofrezcan una decoración interior más moderna y llamativa, pero los encantos del C5 están ocultos. La única ostentación visible es el abrumador volante (de centro fijo, como en el C4), que acumula nada menos que 20 botones para comandar las funciones del equipo de audio, el control de crucero y la computadora de abordo.

En todo auto moderno hace falta un tiempo de adaptación para asimilar el manejo de todos los comandos, pero en el C5 no vendría mal un curso de varios días. Citroën Argentina se caracteriza por explicar todos los detalles de funcionamiento cada vez que entrega hasta el más básico de sus modelos. Consejo para los compradores del C5: presten atención a este servicio del concesionario, porque las funciones son muchas y complejas.

En la butaca trasera hay espacio cómodo para tres adultos, aunque la forma del puesto central deja en claro que ese lugar será mejor aprovechado si se utiliza el apoyabrazos central con posavasos y acceso directo al baúl.

La butaca del conductor merece un párrafo aparte. Por lejos, es la más confortable de su categoría. Viene de serie con múltiples comandos eléctricos, dos memorias, calefacción y hasta masajeador. El respaldo está quebrado en dos partes, de manera que se puede variar el ángulo de flexión de la espalda. El masajeador eléctrico consiste en una serie de globos ocultos bajo el tapizado de cuero, que se inflan y se desinflan para ejercer presión en hasta ocho lugares diferentes de la espalda del conductor. No es una geisha especialista en shiatsu, pero ejerce un admirable efecto terapéutico, sobre todo cuando se maneja por el centro de Buenos Aires.

Motor y transmisión

En el marco de un auto nuevo y sorprendente en muchos aspectos, la reiterada presencia del viejo y conocido motor 2.0 HDi de PSA puede resultar algo frustrante. No es que sea malo, pero después de permanecer durante casi diez años y con pocas alteraciones en la oferta de Peugeot y Citroën, quedó algo desfasado frente a los motores más modernos, eficientes y rendidores de la competencia.

Se trata de un turbodiesel con inyección directa por common rail que entrega 138 caballos de potencia a 6.000 rpm y unos respetables 320 Nm de torque desde las 2.000 rpm.

La caja manual de 6 velocidades también es conocida del Grupo PSA, pero en este caso recibió un tratamiento especial para ofrecer un tacto muy suave, silencioso y preciso. Su operación es más confortable que veloz. El C5 sólo ofrece el cambio automático en la versión con el (también anticuado) motor V6 3.0, que es también el único que ofrece la magnífica suspensión hidráulica Hydractive III Plus. Esa suspensión electrónica es de un desempeño asombroso, pero Citroën descubrió que no era del agrado de la mayoría de sus potenciales clientes europeos. Además, por ser más costosa, había desfasado el precio del anterior C5 frente a sus competidores.

Comportamiento

A pesar de tener una suspensión convencional de amortiguadores, el C5 tiene un tren delantero con triángulos superpuestos y un tren trasero multibrazo. El resultado es un andar excelente, con el foco puesto una vez más en el confort, antes que en el comportamiento deportivo. Lo mismo se puede decir de la suave dirección de asistencia variable.

Tanto en ciudad como en ruta, el C5 es una máquina pensada para hacer muchos kilómetros y pasar una buena cantidad de horas a bordo sin producir cansancio, disfrutando en el más absoluto silencio. El motor sólo deja entrever su estirpe gasolera en los primeros minutos de puesta en marcha en frío y a la hora de cargar combustible. Con un consumo medio de 6 litros cada 100 kilómetros en trazado mixto, el tanque de combustible de 72 litros rinde una eternidad.

En ciudad, sus reacciones son las de un gran sedán de lujo, que no siente apuro por llegar a ningún lado. Acelera de 0 a 100 km/h en 11,6 segundos y su velocidad máxima es de 204 km/h.

Conclusión

El mes pasado, Citroën anunció un importante cambio de estrategia a nivel global: la marca ya no se conformará con crear productos masivos y empezará a poner el foco en el segmento premium donde reinan los alemanes. El nuevo C5 es un claro y destacable paso en ese sentido. Con un diseño elegante, un completísimo equipamiento de serie y un confort interior digno de un segmento superior, a Citroën tan sólo le restaría invertir en mecánicas más modernas para poder sentarse con comodidad en las grandes ligas. La base está.

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