Crítica: Fiat Uno Sporting

Texto de Ricardo Sant’Anna
Fotos de Fabio Aro y Guilber Hidaka

Este es el auto que Fiat sueña con ver en los estacionamientos de facultades y bares: una opción barata de auto deportivo para el público joven, que salió la semana pasada a la venta en la Argentina (ver nota).

El Uno Sporting nació para plantear una alternativa a quienes prefieran una estética deportiva y no aventurera, como ocurre con el Uno Way. Y la receta visual acertó nuevamente: el Uno recibió faldones laterales, spoiler delantero y un discreto alerón negro sobre el techo, que se combina con las molduras de los guardabarros y el paragolpes trasero, pintados del mismo color.

Las llantas de aleación de 15 pulgadas completan una visual llamativa. Nosotros, sin embargo, descartaríamos el largo adhesivo de la parte inferior de las puertas, que ostenta el nombre de la versión –en un intento por remitir al Fiat Uno R brasileño de los años ’80 y ’90.

El precio, de 60.450 pesos en la Argentina, para algunos puede resultar tan atractivo como la estética, ¿pero el desempeño es tan interesante como el de los Uno deportivos del pasado?

Si ustedes también esperaban encontrar bajo el capot el nuevo motor E.torQ 1.6 16v de 115 caballos, pueden seguir esperando sentados. El Uno Sporting viene con el ya conocido 1.4 Evo de 85 cv, que ya utilizan el Uno Attractive y el Uno Way.

Se trata de un propulsor que está lejos de entusiasmar al conductor, a pesar de contar con la relación de caja más corta del Uno Way.

La gente de Fiat no nos autorizó a realizar mediciones de prestaciones porque se trataba de una unidad de preserie, pero podemos afirmar que los números son muy similares a los del Attractive, con alrededor de 13 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h.

Por eso mismo, la emoción al manejarlo está limitada por el propio motorcito, que además peca de ser bastante ruidoso y áspero en altas rotaciones. El punto positivo de la mecánica corre por cuenta de la suspensión, que podría ser extendida al resto de la familia Uno.

El chasis quedó con una puesta a punto mucho mejor. La nueva suspensión es 20 milímetros más baja y trae espirales más firmes, una intervención que permite disminuir con éxito la inclinación de la carrocería.

La barra estabilizadora delantera tiene un diámetro mayor, mientras que el eje trasero tiene una superior rigidez torsional.

Los cambios surtieron el efecto deseado: el Uno quedó más firme en las curvas, sin balancear tanto la carrocería, pero tampoco comprometiendo el confort, ni siquiera a altas velocidades, un hecho que sí pudimos comprobar en nuestra pista. Las llantas más grandes, con neumáticos 185/60R15 también contribuyen a mejorar el comportamiento. Ah, si tuviese el E.torQ 1.6…

Otra atracción corre por cuenta de la nueva opción de color naranja Nemo –eso mismo, inspirada en el famoso pececito del cine-. Y el trabajo visual no se detiene ahí.

En el interior, el logo “Sporting” figura en el panel de instrumentos y en las butacas delanteras –que pueden tener un tapizado tan naranja como la carrocería-. El volante está revestido en cuero. Los comandos del aire acondicionado son naranja, mientras que el resto de los comandos son grises. Para completar, el Sporting viene de serie con computadora de abordo.

La gente de Fiat espera que el Sporting (al que consideran una “serie especial ilimitada”) represente el 2,5% de las ventas totales del Uno.

El comprador no debe esperar un deportivo de verdad, pero si el bolsillo es estrecho y la idea es manejar un auto con estilo, puede ser una buena elección.

En la redacción de AutoEsporte la opinión fue unánime: “El postre está bueno, ¿pero dónde está la cereza?”.

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