Crítica: Senna, el documental

Texto de Carlos Cristófalo

El 1º de mayo de 1994 es un día que nunca voy a olvidar. Tenía 20 años y me pasé todo ese domingo, doblemente feriado, adelante del televisor, sin poder creer lo que salía de la pantalla: Ayrton Senna había muerto en el circuito de Imola.

Quienes pertenecemos a una generación que nunca vio correr a Juan Manuel Fangio –y escuchamos con dosis similares de admiración, envidia, tolerancia y cierto tedio a los veteranos que sí lo vieron-, abrazamos con idolatría la figura de Senna en los años ’80: era la comprobación fehaciente de que los genios del volante, cada tanto, surgen.

Ayrton era nuestro ídolo contemporáneo, vivito y coleando.

Con esa misma mezcla de alegría, fanatismo puro y, claro, algo de tristeza, pude ver días atrás, a modo de avant-première, el documental “Senna”, del director británico Asif Kapadia.

Se trata de la primera película sobre el piloto brasileño que se realiza con el apoyo y la bendición de la familia Senna. Ellos aportaron filmaciones inéditas -íntimas y hogareñas- que le otorgan al relato el toque más humano y tierno. Las imágenes y testimonios de los padres del piloto, en las buenas y las malas, son difíciles de olvidar.

El resto, las imágenes de su carrera profesional, son aluvión frenético de cámaras a bordo, chispazos, toques y derrapes a más de 250 km/h, que demuestran sin tapujos que -hace no tanto tiempo- la Fórmula 1 era un espectáculo digno de ser visto.

Me sorprendió la compilación de filmaciones de varios briefing de pilotos previos a los Grand Prix, donde es posible ver a Senna en su faceta más vehemente y política, discutiendo desbocado con Jean-Marie Balestre, Nelson Piquet y cualquiera a quien identificara como un posible complotado en su contra.

No me gustó la exacerbación del enfrentamiento con Alain Prost. Es cierto que se odiaron como pocos pilotos en la historia, pero esa rivalidad en la pista y fuera de ella es algo que aún hoy se extraña.

También es cierto que Prost nunca fue un santo e hizo todo lo posible por complicarle la vida a Senna, pero tampoco me parece que sea el demonio frío y calculador, casi tan malo como Darth Vader, que intenta personificar el documental en algunos tramos.

Recuerdo que esa misma exageración antagonista me molestaba e incomodaba en los años ’80 y ’90, cuando algunos periodistas argentinos –luciendo un sentimiento antibrasileño que hoy parecería ridículo y demodé– intentaron culpar a Senna de casi todos los males de la Fórmula 1.

Hoy comparto conferencias de prensa y viajes con algunos de estos colegas. Y me despierta curiosidad escucharlos hablar como Sennistas conversos, aunque póstumos.

Claro que Ayrton no era perfecto. Se mandó sus buenas macanas, pero siempre fue un outsider dentro de un show-business que tardó en aceptarlo y digerirlo.

Su talento al volante también tenía un límite y tal vez esa es la parte más escalofriante de la película.

Estremece verlo luchar, a comienzos de 1994, al volante de un Renault que había sido diseñado para llevar todo tipo de ayudas electrónicas y que –de la noche a la mañana- fue obligado a despojarse de todas sus computadoras. Una tras otra, se suceden imágenes de Senna intentando mantenerlo en pista, fracasando ante sus reacciones inexplicables y anticipando un final trágico que todos conocemos.

El documental “Senna” no se estrenará en los cines argentinos y saldrá a la venta directo en DVD. Es una historia de vida alegre y apasionante, con un previsible y triste epílogo.

Me quedo, sin embargo, con una de las imágenes más hermosas de todas: Fangio abrazando a Ayrton en el podio de Brasil ’93.

Me acuerdo bien de ese día, porque tuve la suerte de estar ahí, en Interlagos. Ver el cariñoso reconocimiento del Chueco a mi ídolo de la adolescencia fue una alegría inmensa. Pero también un alivio: era el aval que necesitaba para confirmar lo que Senna me provocaba cuando lo veía manejar. Por fin, podía sentirme orgulloso de haber visto correr, yo también, a un genio indiscutido del volante.

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VIDEO: Senna, la película (trailer en español)

38 Comentarios

  1. adolfo dice:

    Buenas Gente, en este momento estoy sintiendo esa misma emocion que solo unos pocos despiertan en las personas, esa sensacion se llama admiracion, la sensacion de saber de que Ayrton es un genio, por donde se lo mire, y es comparable unicamente con Fangio. con nadie mas, Ni con un tal Aleman. La Emocion me lleva atras en el tiempo, el saber que Ayrton Habia logrado la Pool o logrado otro triunfo bajo la lluvia, como dijo alguno te hacia doler la panza de emocion y eso mismo me pasa ahora, al ver tantos Admiradores y no tan fanaticos que le tienen el respeto que Senna se merece. Una Lastima si no se estrena en el Cine, pagaria lo que fuera por Verla en el. Hoy ya no miro la F1, tal vez solo la miraba porque veia en Senna eso que todos queremos ser y solo los tocados por Dios lo logran, con el millones de almas corrian todos los domingos y a el millones de almas seguiran ROCORDANDOLO, yo haci lo hago cada vez que veo su FOTO.
    Perdon la emocion, pero eso significa Ayrton para mi, un saludos grande a todos..

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