Crítica: Smart ForTwo Coupé

Texto de Carlos Cristófalo
Fotos de Umberto Torres

Si te gustan mucho los autos o anduviste por Europa en los últimos 10 años, no necesitás que te presente a este cochecito: es el Smart ForTwo, que ahora llegó a la Argentina.

Es el famoso autito para la ciudad que ideó el relojero suizo Swatch en los años ’80 y que finalmente terminó fabricando Mercedes-Benz en 1998.

Mide 2,69 metros de largo, tiene espacio para sólo dos personas y llega en dos versiones: Coupé y Cabrio. Éste es el Coupé, que Autoblog probó durante una semana.

Por fuera

Si esta es la primera vez que ves un Smart, ya sé en qué estás pensando: ¿dónde está la otra mitad del auto?

Su diseño simpático, casi paródico, lo convierte en un imán para las miradas en la calle. Además de los 2,69 metros de largo, mide 1,56 metros de ancho y 1,56 metros de alto. Pesa sólo 770 kilos.

Los neumáticos, ubicados bien en los extremos del auto, tienen Bridgestone 155/60 adelante y 155/55 atrás, sobre llantas de aleación de 15 pulgadas. No lleva rueda de auxilio: se incluye un kit de reparación de emergencia, que permite sellar pinchaduras para llegar a la gomería más cercana.

A la Argentina, el Smart ForTwo llegó ya con el último restyling presentado en Europa en julio pasado, que incluye luces intermitentes de leds y llantas de nuevo diseño.

Pero lo más importante del exterior del Smart no se ve: es la llamada Célula Tridion, un caparazón de acero de alta resistencia, que protege a los ocupantes en caso de choque. En las versiones con pintura bitono, el contorno de la Célula Tridion es más fácil de distinguir, porque es el área pintada en un color diferente.

Varios paneles de la carrocería son de plástico, como las puertas y el capot. Es decir: no se oxidan ni se abollan.

Por dentro

El lema de “chico por fuera y grande por dentro” nunca fue tan certero en el caso del Smart. Por supuesto, sólo caben dos personas, pero con un espacio que envidiarían los ocupantes de uno o dos segmentos superiores. Hay mucho lugar para las piernas, es imposible tocar el techo con la cabeza y la cúpula panorámica de vidrio otorga una gran luminosidad.

La butaca integral tiene un diseño excelente, pero la postura de manejo queda algo comprometida por la falta de regulación del volante. No se mueve en altura ni en profundidad.

La pedalera también defrauda un poco. El pedal de freno tiene un tacto extraño, al que cuesta acostumbrarse, porque el pedal está adosado al piso –como en un viejo Volkswagen Escarabajo– y provoca reacciones algo bruscas. También necesitaría un mejor apoyo para el pie izquierdo.

La información para el conductor está dispersa por todo el habitáculo. Frente a tu nariz está un tablero con un gran velocímetro, indicador de combustible y alertas luminosas. Sobre la consola central está el cuentavueltas –hay que desviar mucho la mirada para leerlo- y un reloj con agujas.

No tiene reloj de temperatura, algo que me parece fundamental para un motor tan comprimido y que se usará mucho en ciudad, en embotellamientos y a baja velocidad.

El baúl es chico, pero no tanto. Tiene 220 litros de capacidad (bastante más que un Mini Cooper) y los conductores de baja estatura podrán disfrutar de hasta 340 litros de carga: cuanto más adelante corran el asiento, más grande será el baúl.

La calidad del interior tiene algunos contrastes. La terminación es excelente, pero algunos plásticos podrían ser mejores. Los revestimientos de puertas, picaportes y consola son demasiado ásperos para un auto de este precio.

El equipamiento de confort incluye aire acondicionado y un completísimo sistema multimedia con pantalla touch-screen de 6,5 pulgadas. Tiene lector de CD, DVD y MP3, además de entrada para iPod, Aux, USB y tarjeta SD. El sistema puede reproducir música, fotos y videos con excelente calidad de sonido, aunque las imágenes se desactivan –lógicamente- al soltar el freno de mano.

No vendrían mal algunos comandos de ese sistema –tan sólo el volumen y el encendido- para operarlos desde el volante, sin tener que sacar una mano ni desviar la vista del camino.

Motor y transmisión

En la parte trasera, debajo del baúl, el Smart tiene un compacto motor de tres cilindros naftero, con 999 centímetros cúbicos de cilindrada. Gracias al empleo de un –también pequeño- turbocompresor con intercooler, desarrolla 84 caballos de potencia. Más de un auto de segmento superior quisiera tener ese rendimiento de caballos por litro de cilindrada.

Tiene caja automatizada de cinco velocidades, con comandos en el volante. Tanto en el modo automático, como solicitando los cambios desde el volante o desde la palanca en el piso, los pasos de marcha son demasiado lentos y bruscos.

Quienes estén acostumbrados a manejar vehículos con modernas cajas secuenciales –y las estadísticas indican que la mayoría de los compradores de Smart en Argentina son usuarios de otros autos de alta gama- advertirán con rapidez que este es el mayor defecto del auto.

Durante la semana que Autoblog estuvo manejando el Smart no fueron pocas las personas que se acercaron a curiosear el auto y todas preguntaron lo mismo: ¿es eléctrico? Y eso que el motor no se caracteriza por ser silencioso.

El público asocia de manera inmediata el tamaño reducido con los autos eléctricos y en Europa ya existe una versión del ForTwo alimentada con baterías. No sería una mala idea ofrecerlo también en nuestro país, donde además podría beneficiarse de una reducción significativa del impuesto aduanero (en los autos ecológicos, baja del habitual 35% a sólo el 2%).

Comportamiento

Es suficiente con manejarlo unos pocos kilómetros para confirmar que el Smart es el auto perfecto para la ciudad. Es muy ágil, se mete en cualquier lado, el motor ofrece un buen pique y es facilísimo de estacionar.

Claro, no se puede estacionar como en Europa (ver opinión de los agentes de la Ley), pero durante la semana de pruebas descubrí que en las calles de Buenos Aires siempre hay un hueco disponible donde sólo cabe un ForTwo.

Y, por lo general, ese hueco -minúsculo, desaprovechado- está en la puerta del lugar adonde vas. Un sueño.

En contra de lo pensado, aprender a estacionarlo no es sencillo. Hay que acostumbrarse a que los extremos del auto están justo donde termina la carrocería. En las primeras maniobras, lo normal es guardar más respeto del habitual, pero la verdad es que siempre termina sobrando espacio.

Hay que acostumbrar el ojo para calcular los espacios donde cabe. Y realmente entra en lugares impensados.

El diámetro de giro de 8,7 metros es excelente, aunque viendo las dimensiones del auto yo esperaba que fuera incluso más pequeño. También me hubiera gustado una dirección más directa, con menos vueltas de volante.

El consumo promedio, como era de esperarse, es bastante bajo: 4,9 litros cada 100 kilómetros. El tanque de combustible tiene 33 litros.

La caja, como ya se mencionó, tiene reacciones demasiado lentas, pero eso no impide que el Smart acelere de 0 a 100 km/h en 10,7 segundos, con un divertido sonido de motoneta tronando justo detrás de la nuca –o, mejor dicho, de las nalgas- del conductor. Ni hablar de la sensación cuando se suelta el acelerador de repente y se escucha el clásico silbido del turbo.

En el único lugar de la ciudad donde el Smart se siente incómodo es en las calles con empedrado. Sobre todo en el adoquinado porteño, desparejo y con pozos. Ahí, la distancia entre ejes de sólo 1,86 metros le juega en contra. El ForTwo Avanza a los saltos, bamboleante y con una clara sensación de disgusto.

También lo manejé en rutas y autopistas, y ahí se repite el mismo fenómeno. Viaja planchado contra el piso y a buena velocidad (la máxima es de 145 km/h) y sólo inquieta un poco en las curvas más cerradas. La posición elevada del conductor transmite cierta sensación de vuelco, pero no es más que una ilusión: viene de serie con un control de estabilidad que pone las cosas en orden apenas el auto amenaza con alguna reacción viciosa.

Esto es así mientras el pavimento está en buenas condiciones. Apenas comienzan a aparecer los parches sobre el camino y los huellones de asfalto hundido por los camiones, el Smart parece suplicar por volver a su hábitat natural: la ciudad.

Conclusión

Por diseño, equipamiento de seguridad, prestaciones y dimensiones, el Smart resulta -con claridad- un auto imbatible para nuestras ciudades cada vez más congestionadas. En Europa lo saben muy bien desde hace una década. Tanto, que ya comenzaron a surgir rivales similares, como el Toyota iQ, el Mitsubishi i y sus clones de Peugeot-Citroën.

La gran limitación para que el Smart se convierta en un éxito comercial también en la Argentina no vendrá por el lado de su lenta caja de cambios o de sus plásticos interiores algo pobres.

El principal obstáculo estará en el precio. Los 25 mil dólares que cuesta el ForTwo Coupé (27 mil, para el Cabrio) lo posicionan al mismo nivel de un Honda Civic, que tiene el doble de espacio para pasajeros y carga. Es mucho.

Mercedes-Benz Argentina prometió importar este año algunas versiones más accesibles, con terminación Pure, que podrán bajar algo su tarifa. Pero no habrá que esperar milagros.

El Smart ForTwo apenas debe comprarlo aquél que esté dispuesto a pagar 25 mil dólares por un auto que usará sólo en ciudad y que, además, tenga en su garage uno o dos autos convencionales, para pasear en familia o salir a la ruta.

Claro que también conocemos el caso de la venerable anciana que se compró su ForTwo porque cayó rendida ante la simpatía de su diseño y lo usa sólo para manejar por adentro de un barrio privado.

Bien por ella.

***


Manejar en ciudad nunca fue tan fácil como en un Smart.


Mide 2,69 metros de largo. Parece un auto al que le falta una mitad.


La ciudad está llena de huecos donde sólo cabe un Fortwo.


El habitáculo es muy amplio y cómodo. Lástima que el volante no se regule y que los plásticos no son muy buenos.


La pantalla de 6,5 pulgadas reproduce música y video.


El motor está oculto bajo el baúl. Bajo el capot delantero se accede a las bocas de carga de aceite y agua.


Medio carrito de supermercado alcanza para poner en aprietos al baúl.


Las comparaciones son odiosas, ¿pero quién está más desubicado en una ciudad como Buenos Aires?

***

FICHA TECNICA

Modelo probado: Smart Fortwo Coupé Passion
Precio: 24.900 dólares.
Garantía: dos años, sin límite de kilometraje.
Comercializa: AutoLíder, único concesionario Smart del país autorizado por Mercedes-Benz Argentina (www.smart.com.ar)

MOTOR
Tipo: trasero transversal, 3 cilindros en línea, 4 válvulas por cilindro, inyección electrónica, turbo e intercooler.
Cilindrada: 999 cc
Potencia: 84 cv a 5.250 rpm
Torque: 120 Nm entre 2.000 y 4.750 rpm

TRANSMISIÓN
Tipo: tracción trasera.
Caja: automatizada de cinco velocidades, con comandos en el volante

CHASIS
Suspensión delantera: independiente, tipo McPherson, con elástico transversal y barra estabilizadora
Suspensión trasera: eje DeDion y resorte helicoidal.
Frenos delanteros: discos macizos
Frenos traseros: tambores
Dirección: de cremallera, con servoasistencia el
Neumáticos: Bridgestone 155/60R15 adelante y 175/55R15 atrás, sin rueda de auxilio.

PRESTACIONES
Velocidad máxima: 145 km/h
Aceleración de 0 a 100 km/h: 10,7 segundos
Consumo urbano: 6,3 l/100km
Consumo extraurbano: 4,1 l/100km
Consumo medio: 4,9 l/100km

MEDICIONES
Largo / ancho / alto: 2.690 mm / 1.560 mm / 1.560 mm
Distancia entre ejes: 1.867 mm
Peso en vacío: 770 kg
Capacidad de baúl: 220/340 litros
Capacidad de combustible: 33 litros

EQUIPAMIENTO
Célula de seguridad Tridion
Control de estabilidad (ESP)
Frenos ABS
Doble airbag frontal
Doble airbag lateral
Cinturones de seguridad con pretensores
Servofreno hidráulico de emergencia
Ayuda al arranque en pendiente
Kit de reparación de neumático pinchado
Alarma antirrobo
Techo panorámico fijo
Retrovisores eléctricos calefaccionados
Sensores de luz y lluvia
Faros antiniebla
Aire acondicionado
Levantavidrios eléctricos
Cierre centralizado con comando a distancia
Computadora de abordo
Sistema multimedia con touch-screen de 6,5”
Reproductor de radio, CD, DVD, USB, SD, iPod y Aux

12 Comentarios

  1. PIPAS dice:

    que lastima el precio porque este autito es ideal para las calles de buenos aires

  2. Optimus Prime dice:

    La verdad que es re chiquito y simpático, pero MUUY caro.
    Saludos.

  3. jolivero dice:

    Me encanta ese auto para andar por la ciudad, ahora para sacarlo a la ruta está medio complicado, salvo para una escapada de no más de 100km, me gustaría probarlo en la subida a Bosque Alegre para ver si el motorcito realmente empuja.
    El precio es el de un juguete, igual que un Mini, es un auto para sacarse el gusto.

  4. Agro dice:

    Maneje el cabriolet y opino muy parecido. El freno es raro, pero el pedal del acelerador si me gusto es mas comodo, uno apoya el pie completo sobre el acelerador sin apoyar el talon, no como en un pedal colgante.
    La caja la use en secuencial y es horrible, aceleras a fondo, pasas el cambio y parece una vieja manejando a fondo un auto manual, ta vas para atras por la inercia y cuando pasa el cambio pasa tarda mas de 1 segundo sin que el auto acelere y vuelve a pegar el tiron, no como en otras cajas que lo hace inmediato sin sentir que dejo de tirar. En serio, con una caja manual se pasaria mucho mas rapido, me impresiono la lentitud que tiene la caja.
    Lo de los plasticos resistentes, el tipo que me acompañaba le pego del lado de adentro de la puerta fuerte, y yo con cara de “Que te pasa?” me dice “Plasticos de alta resistencia”
    De abajo sale muy bien, y me parecio una caja que patinaba poco.
    La direccion puede ser algo, un poco imprecisa sea, pero es muy linda y facil de mover, como mover un volante en el aire, ya que es electrica y el auto no pesa nada.
    El ESP me parecio que estaba muy bien calibrado, para nada permisivo, y el ABS cuando queria bloquear hacia un ruido fuerte del pedal, que en algunos autos es comun, pero no me gusta para nada.
    Algo que no dijeron de esta transmision automatica que me parecio un detalle raro, de andar y acostumbrarse, es que no es que lo pones en D y sale solo despacito para adelante, sino que se queda quieto, y espera a que toques el acelerador, lo que hace que al principio salgas con un tironsito, pero te aocstumbras, eso me gusto.
    El andar, es EXCELENTE, y de verdad un chico de 10 años que nunca manejo nada podria manejarlo.
    Saludos

  5. PIPAS dice:

    a mi me llamo la atencion en europa ver varios en rutas, y en este verano vi varios en la ruta 2

  6. gaston dice:

    Tintin, si sos el del vídeo sos un peligro. Típico vivo que te pasa por la banquina

  7. Fidodido dice:

    Quien tiene uno de esos no piensa en el precio porque tiene uno o dos o tres autos mas.
    En cuanto al video en la ruta bueniisimo que lo claven a lo que de….. pero verguenza dos tipo grandes pasando por la banquina. mieeedo.

  8. Supertorpe dice:

    Es lindo,pero junto algo mas y me compro un DS3…me encantaria manejarlo eso si…en que quedo la fabricacion del Nano en Argentina?jajaja

  9. pucho dice:

    deberian haber mas autos de estas dimensiones, con esa tecnologia y con esos consumos en el mercosur.

  10. Gu5t4v0 dice:

    Es el paradigma de la mala relación precio-producto. Esto es lamentable por multiples motivos, pero a mi juicio principalmente por la necesidad de aliviar el creciente tránsito en las grandes ciudades y el aporte que un auto de estas dimensiones podría significar…

    Saludos para todos.

  11. Perla Negra dice:

    ja,ja! eso por usar un auto tan feo,que ni te lo dejan estacionar……las normas son para cumplir…y sino a pagar por reveldia…..

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