Repatriación: cómo traer a la Argentina un Porsche y una Maserati usados (sin morir en el intento)

Texto y fotos de Doug

Soy un fanático de los autos. Aprendí a escribir (¡y simulaba saber leer!) a los cuatro años, copiando y memorizando las letras del alfabeto de las cajitas de los gloriosos “Buby”, que mi viejo me regalaba cada semana. Los coleccioné por años, junto a muchos otros modelos. Aclaro esto, para que entiendan dónde comienza esta historia.

Muchos años más tarde, tuve la gran oportunidad de vivir en Europa, por trabajo. Fueron seis años llenos de experiencias positivas. Pero acá hablamos de autos. Así que vamos al grano.

En la ciudad donde vivía, el transporte público era fabuloso y no había ninguna necesidad de tener un auto para moverte a diario. También había un parque automotor impresionante, guardado celosamente durante los días de semana.

Sin embargo, los sábados por la mañana, el sonido de los motores preparándose para acelerar en las cercanas autobahns alemanas, transformaban el ambiente de las calles en el mejor salón del automóvil del mundo. Gratis y en movimiento.

La otra cosa que te sorprende, siendo argentino, es que los valores de los autos en Europa se deprecian (y mucho), por lo que los usados (aún estando en excelentes condiciones), no tienen mucha demanda. Así, se generan oportunidades insólitas, por la variedad, calidad y precio. Es increíble lo que podés conseguir explorando un poco.

En mi caso, mi contrato de trabajo cubría los gastos por movilidad. Todos mis colegas lo usaron para tener -leasing mediante- tener el mejor Okm posible (con gustos bastante variados). Pero ese no era mi plan. Era demasiado fácil y aburrido.

Me senté a hacer cuentas y decidí que usaría el transporte público, a cambio de gastar todo mi “allowance” en algunos juguetes del tamaño adecuado para mi edad.

Nada de autos nuevos. Yo quería algo divertido. Y clásico.

La primera decisión fue rápida y emocional. Paseando un sábado con mi hijo de 10 años, paramos en una concesionaria Ferrari cercana. En el sector de usados, miramos cada auto en detalle, hasta que se acercó el dueño y preguntó cuál de todos queríamos probar. También me preguntó cuál era mi presupuesto. Ante mi cara de sorpresa, me ofreció una Maserati Coupé (motor Ferrari V8, 390 cv, primera mano, modelo 2003, con 26 mil kms, que el dueño había dejado para un service, pero que estaba buscando vender).

Cinco minutos más tarde estaba acelerando esa bestia por la autopista. Cuando me bajé y la devolví, me costó muchísimo disimular mi cara de felicidad. Para evitar la tentación de comprarla en ese mismo momento (y hacer un mal trato), me alejé rápido de ese lugar.

Durante las siguientes semanas, tratando de pensar en frío para tomar una decisión, me vino a la mente la Maserati repatriada que alguna vez había visto en Autoblog Argentina. La encontré en el archivo del sitio (ver nota).

A partir de ese momento, decidí que si en algún momento volvía a la Argentina, aprovecharía la posibilidad de repatriar un auto. Tenía que pensar bien cuál elegiría, por lo que me puse a investigar todo sobre repatriaciones.

Al día siguiente, con una (gran) cuota de caradurismo y sin esperar respuesta, le escribí a C.C.: “Carlos, ¿que te llevarías repatriado a la Argentina, si pudieras?”.

La respuesta inmediata fue: “Una Ferrari, para mí no hay otra opción” ¡Ahí me decidí a comprar la Maserati, probablemente la forma más barata de tener una Ferrari (al menos el motor) y dentro de mi presupuesto!

Un año más tarde, y con unos cuantos kilómetros recorridos sobre las autobahn, empecé la búsqueda del segundo auto para repatriar.

Nueva pregunta a C.C. con la misma respuesta: “Ferrari, ¿para qué me preguntás si después comprás lo que se te ocurre?”. Finalmente me dijo: “Bueno, si no es una Ferrari, que sea un Porsche 911 993. Si lo vas a traer algún día, es una buena opción de clásico moderno”.

Ya tenía la “coupé italiana” que quería. Me faltaba el clásico, pero los 993 se disparaban en precio y eran tan buscados como escasos. Me puse a buscar otras opciones: BMW M3, Aston Martin y varios Porsche 996. Nada me convencía demasiado, hasta después de seis meses encontré un 993, que llenó el formulario completamente.

Mientras negociaba por el auto, leí de nuevo la normativa de repatriación y apareció el obstáculo para la operación. En el container habría lugar para dos autos sin problema, pero solo podría llevarlos si estaban cada uno a nombre de un mayor de edad de la familia.

Tenía que convencer a mi mujer de que su auto favorito (y que iba a estar a su nombre) era un Porsche 911 993 gris plata, segunda mano y con 50 mil kilómetros. Simple, ¿no?

Al final, fue una transacción de mujer a mujer, ya que el auto era de una señora que lo había buscado durante años por toda Europa y sabía mucho más que yo sobre Porsche.

Meses después, llegó el día de cerrar el trato. Habíamo combinado hacer la transferencia (cinco minutos en el registro automotor, por reloj) y pagar un lunes.

El viernes anterior, me llamó la dueña y me preguntó si podría entregar el auto esa misma noche, aunque se pagara y lo transfiriera el lunes. Le pregunte por qué haría eso y la respuesta fue: “Hay pronóstico de lluvia para toda la semana próxima y este auto sólo sale del garage con tiempo seco”. No podía usarlo hasta hacer la transferencia, pero acepté. Pasé todo el fin de semana inspeccionándolo en detalle, en mi cochera. Fue el mejor plan para un sábado y un domingo con mal tiempo.

Un año después, mi contrato de trabajo se terminó y, muy a pesar de todo, emprendemos el regreso. Así fue que empecé el trámite de Repatriación, que mucha gente me aconsejó no encarar. La opción fácil era vender los autos y recuperar el dinero, pero ese no era el plan.

Lo que sigue (a pedido de C.C. y como agradecimiento por sus consejos y aguante) es el proceso de repatriación de un auto (¡dos!) en la Argentina.

***

REPATRIACIÓN
(Paso a paso)

* Definición: Lo que llamamos repatriación es, en realidad, la posibilidad de importar al país un auto usado bajo la resolución ANA 5107/80 y 1568/92, si el valor en Aduana del auto supera los 15 mil dólares, incluyendo el flete, o bien la resolución 3109/11, si es menor a ese valor.

* Última advertencia: Obviamente, lo primero es conseguir el transporte, la logística y un despachante que haga el trámite en Argentina, lo cual no es fácil. Las repatriaciones no son muy comunes y hay bastante desconocimiento sobre los detalles de la normativa. Otra vez surgió el “no lo hagas, es muy complicado y engorroso”, por parte de algunos amigos y conocidos. “Te van a volver loco”, me advertían. Pero la decisión ya estaba tomada.

* Paso 1: Dar de baja los vehículos en el registro de origen (cinco minutos) y devolución de las placas patente. Tiempo total: una hora (se pueden devolver por correo una vez cargados los autos en el container).

* Paso 2: Certificar todos los papeles del auto, factura de compra y cotizaciones en el Consulado Argentino. Tiempo: una semana. Nota: El auto debe haber estado a nombre del mismo titular que hará la repatriación, al menos tres meses antes del despacho.

* Paso 3: Pedir el certificado de residencia, que demuestre que viviste fuera de la Argentina por al menos dos años. Tiempo: dos días.

* Paso 4: Cargar los autos en el container (lo estacionaron en la puerta de mi casa y ahí los cargaron). Fin del proceso en origen, simple y rápido, como casi todo en Europa. Pasamos ahora a la Argentina.

* Paso 5: Arribo del titular a Ezeiza. Hay que pedir que en Migraciones te coloquen la leyenda en el pasaporte que “espera mudanza” (equipaje acompañado).

* Paso 6: Traducir todos los documentos de los pasos anteriores al español. Tiempo: 10 días

* Paso 7: Legalizar toda la documentación en Cancillería (una mañana completa).

* Paso 8: Llegada del container, exactamente un mes desde la salida. Presentar todo al despachante, quien retiene los pasaportes de los titulares por una semana.

* Paso 9: Presentarse en la Aduana a reconocer el embarque, una semana después del arribo del container. Declarar el valor de los autos. Los autos tienen un límite máximo llegar al país de hasta seis meses después del ingreso del titular para radicarse definitivamente en Argentina. La Aduana tiene la última palabra sobre la valuación de los autos. El valor que se considera es el de origen, más todos los gastos de despacho, pero la Aduana puede objetarlo y determinar otro. Es fundamental adjuntar diferentes cotizaciones del mercado de origen, que justifiquen el valor declarado, sobre todo en modelos que no sean comunes y no estén categorizados por la Aduana de Argentina.

* Paso 10: Cálculo del pago de derechos e impuestos que correspondan, aproximadamente una semana después del reconocimiento del embarque en las oficinas de la Aduana.

* Paso 11: Pago de los impuestos y derechos en el Banco Nación (una jornada bancaria completa, cinco horas).

* Paso 12: Aguardar la acreditación del pago en la Aduana y que no haya diferencias de tipo de cambio (48 hs).

* Paso 13: Retirar de Aduana toda la documentación del trámite (10 días después del pago).

* Paso 14: Retiro del vehículo del Depósito Fiscal y traslado al domicilio declarado. (sin papeles y sin permiso para circular).

* Paso 15: Presentación de toda la carpeta con el trámite en el Registro Automotor, central de la Av. Corrientes.

* Paso 16: Coordinar la inspección de motor y chasis por un perito del registro en el domicilio declarado (dos semanas, aproximadamente).

* Paso 16 (aclaración): En Europa, la documentación del auto no registra el número del motor, pero sí en la Argentina, por lo que es fundamental chequear esto en origen y tener en claro que los números coincidan con los declarados, además de buscar exactamente en qué lugar del auto está grabado el número de motor en el block. Eso, en el caso de la Maserati, demoró más de un mes, ya que el número estaba grabado en una parte de difícil acceso y no estaba en el lugar indicado en el manual. Al no poder circular, hubo que trasladar el auto en batea, hasta un mecánico especializado.

* Paso 17: Una vez que el perito valida todo, retirar del Registro Automotor el Formulario 01 para patentar (dos a tres semanas).

* Paso 18: Presentarse en el Registro Automotor correspondiente al domicilio y patentar como 0km.

* Paso 19: Retirar a las 48 hs las placas provisorias, para llevar el auto a la Verificación Policial. Nuevamente, verificar motor y chasis. Hay solo 7 días para hacer el trámite.

* Paso 20: Retirar las placas después de 48hs y asegurar los autos.

* Fin del proceso: Pasaron exactamente cinco meses desde que los autos subieron al container hasta que pudieron circular en Argentina.

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Consideraciones importantes

* Los vehículos se registran como usados, pero se patentan como Okm.

* Durante el primer año, sólo pueden ser conducidos por el titular que hizo la importación. En ese lapso, cuando el valor de Aduana supere los 15 mil dólares, no se puede tramitar la Cédula Azul. Si el valor en Aduana es inferior a ese monto, no se pagan impuestos de importación y la restricción de uso por parte de terceros es por dos años.

* Cualquiera sea el valor de Aduana, el vehículo no se puede transferir (vender) durante los primeros dos años.

* En el caso de superar el valor en Aduana de 15 mil dólaeres, los impuestos y derechos a pagar en promedio (y dependiendo del auto) se estiman en un 82% del valor declarado.

* Dependiendo de la clasificación del vehículo, aplica también la segunda escala de Impuestos Internos a los automotores de lujo (la primera fue derogada en enero).

* Al embarcar los autos, no se puede incluir ningún tipo de repuesto ni accesorio dentro del auto, sólo el auxilio y las herramientas que correspondan al auto. También debe estar completamente al mínimo posible el nivel de combustible.

* Declarar ante la Aduana cualquier cambio de domicilio al declarado en la importación, para poder comprobar que los vehículos cumplan las normas y tengan toda la documentación al día. Se hacen inspecciones sorpresa para corroborar el cumplimiento de estas normas.

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Conclusión

¿Valió la pena todo el esfuerzo, espera y malasangre? ¡Absolutamente!

Cada vez que enciendo el motor de la Maserati o el Porsche, me pasa lo mismo que al crítico gastronómico de la película Ratatouille: vuelvo instantáneamente a mi niñez y me veo jugando en el piso de la casa de mi abuela, con mi Maserati Jet miniatura y mi Porsche 911 Matchbox.

Doug
(Su verdadera identidad se mantuvo en reserva por pedido expreso del autor)

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Doug, un argentino residiendo por trabajo en Europa, se compró una Maserati Coupé.

Y también un Porsche 911 (993).

Cuando volvió a vivir en la Argentina, decidió traerse también los dos autos.

El Porsche y la Maserati viajaron juntos en el mismo container.

Hasta ahí, todo parece fácil, ¿verdad?

Desde que los autos llegaron a la Argentina, hasta que pudo manejarlos, pasaron varios meses de trámites.

Incluyendo una visita al tallero oficial Ferrari-Maserati del legendario Alberto Pérez (ver nota) para verificar el número de motor.

108 Comentarios

  1. Uh! Recien veo la nota!
    Muy buen gusto para elegir que traer “Doug”
    Te felicito y espero puedas disfrutarlos mucho. Son dos autazos!

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