Tal como estaba previsto, las principales marcas de autos importados se reunieron esta semana con distintos funcionarios nacionales y diplomáticos para intentar destrabar el bloqueo que sufrieron en la Aduana los últimos embarques de vehículos de lujo. La medida se adoptó de manera sorpresiva, sin ninguna explicación oficial, y se cree que es parte de la presión del Gobierno nacional para reducir el déficit que causan las importaciones en el sector automotor.
Según informa hoy el diario La Nación, en una nota firmada por Alejandro Rebossio, los directivos de Mercedes-Benz Argentina se reunieron esta semana con el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, y con el embajador de Alemania en Buenos Aires, Günter Kniess. La gente de BMW Group Argentina, por su parte, mantuvo un encuentro con la Ministra de Industria, Débora Giorgi.
Representantes de Volkswagen Argentina, que importa modelos de VW, Seat y Audi, se reunirán la semana que viene con Moreno. Los modelos que estas marcas tienen retenidos en la Aduana no son mucho, en comparación con las casi 300 unidades demoradas de Mercedes-Benz.
La medida también afecta a marcas como Subaru, Honda, Mitsubishi, Kia, Chrysler, Volvo, Jaguar y Land Rover. Según reveló Autoblog.com.ar esta semana, el relanzamiento de Isuzu en la Argentina fue demorado hasta que la ministra Giorgi les habilite un cupo de importación para todo el 2011.
Otras marcas, como la sueca Saab y la china Lifan, también planeaban desembarcar este año en nuestro mercado. Su futuro ahora es incierto.
Desde el Gobierno les explicaron a los importadores a fines del año pasado que el déficit comercial se podría compensar si, a su vez, se convierten en exportadores de autopartes. Para ello, les propusieron aliarse con fabricantes de piezas locales para equilibrar la balanza comercial.
En este contexto, BMW estaría evaluando la posibilidad de montar una planta de armado de motos en la Argentina.
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